Notas sobre la noción de “viaje” (asunto de otros)…

10 05 2011

El día de ayer hemos despedido a un amigo colombiano, quien se va a Cisjordia como parte de un proyecto de recuperación de la memoria histórica en algunos asentamientos de Palestina… Lo hemos despedido porque se va de viaje, lo hemos despedido muchísimos amigos, que como él, estamos de viaje en tierra “extranjera”, extrañando no sólo su presencia, sino que también, los sentimientos comunes que nos hermanan en nuestras experiencias.

Viaje, Memoria y Tierra

Podríamos decir que la modernidad se inaugura con el tópico del viaje. Corte y escisión con la tradición antigua que se ha ilustrado por ejemplo, en “Stultifera Navis” de El Bosco, pintado en 1504. Para este último, en espíritu con su época (y el conflicto que ha inaugurado los grandes viajes), lo ajeno era también extraño al orden natural, y por tanto, contrario al orden racional y divino de las cosas conocidas. Los bordes de lo conocido eran también fronteras y límites con la sinrazón del mundo (que es también lo demoníaco)… La larga data de esta tradición sin lugar a dudas que está hermanada con el corte producido muchísimo siglos antes, con la distinción en la Grecia clásica, de cultura y barbarie, siendo esto último, todo aquello extraño a la comunidad o la polis (no en vano el ostracismo era la peor pena… En efecto, muchísimo peor que la pena de muerte)…

Ahora bien, los grandes viajes de la modernidad no sólo están ilustrados con los grandes navegantes (de los cuales Colón es el más conocido) sino que además, en crónicas como las de Marco Polo. Todas ellas abren un verdadero discurso en relación al “otro”. El “otro” y lo “otro” como lo exótico es ilustrado desde las primeras cartas del navegante genovés hasta las “bellas crónicas” de la antropología de lo lejano: mundos desconocidos de hombres y nombres solamente imaginados llenan el campo representacional de los europeos de la modernidad… A esta experiencia que “maravilló” la subjetividad europea moderna le sucedió la necesidad no sólo de contar, sino que también de mostrar lo visto en tierras lejanas: no sólo productos se llevó Colón de su primer viaje a las Indias, se llevó consigo “indios”… Gesto repetido con distintos afanes hasta avanzada la modernidad, de hecho, todavía es parte del imaginario los Zoológicos humanos que fueron parte de las ferias mundiales de mediados y fines del siglo XIX.

El “otro” en cuanto “otro” (en su “otredad”), maravilla y conquista la subjetividad europea sólo porque está lejos, sólo cuando se ha expuesto y sometido bajo los ojos de la ciencia (museos antropológicos, museos zoológicos humanos), sin embargo, el otro cuando de los confines viaja al centro de la metrópolis, ya no maravilla sino que espanta (xenofobia). Quizás el gesto también esté escrito, va desde la novela de Robinson Crusoe de Alexander Defoe (el europeo moderno capaz de someter la naturaleza salvaje no sólo de la tierra extraña sino que además de los indios… sí, el pobre Viernes), hasta un pequeño relato de Franz Kafka (me van a perdonar la falta de prolijidad, pero no recuerdo el nombre, sólo diré que trata de un ejercito extranjero que ocupa la plaza pública de una ciudad… Los extranjeros están ahí, al principio maravillan, pero con el tiempo comienzan a molestar: las mismas costumbres exóticas, antes desconocidas, comienzan a ser repulsivas pues son conocidas)… “Los amamos cuando no están con nosotros, los amamos cuando nos recuerdan quienes somos”… quizás así reza el encuentro entre nosotros y ellos…

Los Tuaregs, Exposición Colonial 1907. Zoológico Humano de París.

Los Tuaregs, Exposición Colonial 1907. Zoológico Humano de París.




Tropa de Elite 2

9 02 2011

 

[Darle a CC para los subtítulos]

A propósito del film brasileño “Tropa de Elite 2”

Desde hace unos años Brasil se ha posicionado en el concierto económico como un país emergente cuyas cifras de crecimiento superan la media de países como Chile o España. Aún cuando las cifras económicas se han traducido en mayores oportunidades para las personas con menos recursos [recordar que una de las primeras propuestas del primer gobierno de Lula da Silva fue el que todos los brasileños tuvieran al menos una comida al día], tienen mucho que recorrer para conseguir un país más justo y más igualitario para todos los brasileños, lo que se aprestan a celebrar esta década que comienza, los dos eventos deportivos más grandes del planeta: la Copa del Mundo y las Olimpíadas.

En este contexto, un plano que va desde lo económico a lo social es que el orden seguritario aparece como fundamental. La emergencia e inminencia de los eventos deportivos más importantes del mundo plantean la necesidad de mostrar un país de “Orden y Progreso” (como reza la bandera brasileña).

La película.

La primera entrega de Tropa de Elite se posicionaba en contextualizar el surgimiento de una policía militar urbana. La ciudad como campo de batalla en la que el delito y la corrupción se enfrenta al orden social, el cual apela a un cuerpo de policía entrenado para ser incorrompible. En este contexto, la escena y las alianzas entre la policía paulista y los antisociales se muestran fuertes y permiten en cierto sentido una paz fundada en intercambios en los que se benefician tanto los que agreden como los que deben proteger a la sociedad, mientras que los únicos que pierden son los ciudadanos, en la medida en que estos últimos son vulnerables a estos dos “bandos”.

Tropa de Elite 2 se acerca sutilmente a un entramado por el cual el delito ya no está auspiciado por los “antisociales” sino por políticos que utilizan las fuerzas policiales paulistas para enriquecerse y controlar el tráfico y los pequeños negocios en las zonas en las que actúan regularmente los grupos antisociales…

Quisiera detenerme en una palabra que se repite durante la más de hora cuarenta minutos que dura la película: “guerra”. ¿Cómo entender lo social a partir de la noción de “guerra”, toda vez que existe además eso que llamamos como “democracia”? En este punto quizás haya que someter a una crítica los soportes por los que la democracia se afirma a sí misma como “gobierno del pueblo” (demos-cratia), un pueblo dividido en estratos y sustratos por los que las posiciones que cada ciudadano no vale lo mismo en orden a sus propiedades y lo que ésto se deriva en la sociedad… Y por las que algunos ni siquiera obtienen la “dignidad” y el estatus de “ciudadano” [no sólo los extranjeros indocumentados, sino también los ciudadanos marginados que ocupan los estratos sociales más vulnerables de la sociedad¨]. Si como sugiere Foucault, nuestra sociedad está lejos de ser democrática, o en palabras de él: “Nunca se me ocurriría llamar democrática a nuestra sociedad. Si por democracia entendemos el ejercicio efectivo del poder por parte de un pueblo que no está dividido ni ordenado jerárquicamente en clases, es claro que estamos muy lejos de… una democracia”. (Foucault)

Ahora bien, si esta división que constituye a la sociedad es precisamente lo que la enfrenta en un conflicto sin solución, ¿Cómo entender aquello que queda fuera como “resto” como “margen” [marginales y marginados]? El modo de gobierno neoliberal opera según modulaciones por las que las crisis son atendidas en la medida en que aparecen como problemas. En este sentido, más que a la cura, todo tiende al control social como “gestión” del excedente a partir del encierro y ya no como otrora, como encauzamiento del “delincuente” en la medida en que éste es considerado un agente que se ha descarriado y por el que la sociedad ofrece una única vía: la integración mediada por la resocialización.





Ángel de Combate

24 01 2011


Hace un tiempo -no mucho- que he retomado mi afición por el cómic. No es que la abandonara, simplemente la había distanciado y diferido en el tiempo (no me hice adulto, está demás decir). Pues bien, de improviso tras ir a la librería pillé unos tomos de Spirit of Wonder, manga Sci-fi que me resultó dulce y simpático. Una segunda vuelta por una comiquería me he encontrado con GUNNM, más conocida como Battle Angel o “Alita, Ángel de Combate, Last Order”. Más allá de las sorpresas por este inesperado reencuentro tras diez años de abandonar su lectura (sólo leí la primera parte, no sabía que había una segunda. Encima a Chile llegó discontínuo y tuve que leer en inglés y francés ) me resultó agradable enfrentarme al contenido de la obra de Yukito Kishiro.

… No lo sé, hasta aquí no sé si he dado muestras de ser un friki, pero para situar más o menos la lectura de la obra de Kishiro quizás habría que dar un largo rodeo. Recuerdo que hace muchísimo tiempo (12 ó 13 años atrás) leí una entrevista a Hayao Miyazaki (creador de Heidi, Porco Roso, Mi Vecino Totoro, etc) quien dividía el animé en dos corrientes donde él como representante de mantener un manga infantil, se enfrentaba a uno de los más grandes e importantes referencias de este mundillo, no hablo de otro que Katsuhiro Otomo (creador de Akira, película que tras ser presentada en Londres a comienzos de los 90’s, hizo que el animé se hiciera más conocido en occidente… Más allá del legado de Tezuka, claro está). Para Miyazaki el animé debía acercar la fantasía a la dulzura, ofrecer un consuelo infantil a un mundo que está muy lejos de soñar. En este sentido, él veía en Otomo un giro por el cual la realidad se volvía hiperreal, pues en éste, la realidad lloraba su desesperación en la creación de mundos (post)apocalípticos.

En otro registro, quizás el psicoanalítico, podría decirse que ambas corrientes están enlazadas de la misma manera que la oposición entre “eros” (placer-vida) y thanathos (destrucción-muerte). Y es que para mí, lejos de soñar mundos ideales, quizás en la perversión de las formas y en la aceleración de la miseria es muy posible que se encuentre algo así como la “luz de la esperanza”. El problema radica no tanto en si queremos o no un mundo mejor, sino más bien, en cuanto hacemos por transformarlo. Ahora bien, dejando de lado ésto, pienso que “los actos de fe” son “actos de libertad”, por lo mismo, más allá de los mundos posibles quizás lo que haya que interrogar sea si acaso esos mundos que se nos aparecen, aquellas decisiones que tiñen nuestro transitar por la vida son sólo nuestros (nos pertenecen por soberanía y autonomía). El drama de lo humano, aquello que más o menos comprendemos por “vivir” es un conflicto psicológico irresoluto e irresolvible (no sé si existe la palabra, no me tomo la autoría del neologismo). Ahora bien, en tanto que conflicto el sujeto, el interrogar “¿qué somos?” o “¿quienes somos?” nos lleva directamente a un enfrentamiento entre aquello que se llama “natura” y “cultura”. Es decir, si hay algo así como una naturaleza de lo humano que pueda definirnos “ontogenéticamente”, o bien, si la naturaleza del hombre es la falta de la misma que se produce y reproduce “filogenéticamente”. A saber, si todo lo que somos viene de matriz, o bien, es efecto de nuestras relaciones culturales (y por tanto históricas)… Lejos de la complejidad del conflicto (tan propio de mediados del siglo XX) y sin más decir que ésto, quizás estaría bien darse una vuelta por GUNNM, porque no viene de un humano completo sino de un Cyborg todas aquellas preguntas (no es Blade Runner)… Mucho se ha definido y defendido en nombre la humanidad, se la ha formulado en razón de colores (racismo), pertenencias (xenofobia), incluso quizás en razón exclusiva de ciertos modos “biológicos” de ser por lo que otros no disponen de derecho a la vida (eugenesia)…

Nota: Si les interesa un poco seguir esta cuestión, quizás recorrer uno que otro texto de Donna Haraway tampoco vendría mal, muy especialmente porque es ella la que vincula la superación de la división oposicional entre hombre/mujer por medio de la disolución de la oposición hombre/máquina.





Sobre el “Macanudo” de Liniers

9 01 2011

La sorpresa es la esencia del humor”. Bill Watterson

Sigmund Freud vinculaba los chistes y el humor al inconsciente. De alguna manera veía en humor (y su sentido) una manera de expresión por la que lo inconsciente es capaz de salir de sí para descargarse. En cierto sentido, el chiste sería un vehículo y un catalizador por la que se libera “represión”

La verdad, se puede estar de acuerdo o no con esta afirmación, en lo personal mi punto de vista es que el chiste y el humor muchas veces obra sin propósitos, el recurso lúdico no necesariamente cumple una función por la que se asegura el cordial funcionamiento de la vida conciente. Si bien los principios por los que se articulan los chistes burlan la mayor de las veces los principios por los que se articula la realidad, me parece inconducente pensar que el trasfondo del chiste (más allá de su sentido o sin sentido) enuncie una especie de discontinuidad (inconsciente) por la que se asegura la continuidad de la vida cotidiana (consciente) porque también se ríe por reír. Se ríe de la risa, del llanto y de la vida en general, porque el sustrato más arcaico de nuestra persona(lidad) es lúdico (la infancia).

En fin, más cerca de mí pasar, quisiera hablar autobiográficamente de mi encuentro con el dibujante Liniers… Y es que hace unos días me llegó un librito de sus tiras de la mano de una amiga que vino a Granada desde Madrid para noche vieja. La publicación me sorprendió en mis humores, pues lo que produce Liniers es una aproximación al dibujo por medio de la ternura de un trazo que evoca la infancia, pero con un contenido por el que el humor se descuelga y se enfrenta a toda esa aculturación que hemos padecido, y por el que las cosas parecen ser tan fijas, comunes y conocidas.

La verdad, me parece que a veces somos demasiado serios, preocupados y despreocupados por cosas casuales cuyos principios y sentidos no son nunca fijos. No lo sé, hace unos días fui al correo, la señora de la ventanilla tardó muchísimo en atender a una fila de cinco personas, a mi sonrisa por tan notable falta de eficiencia le sobrevino un comentario de una chica que dijo: “en mi país las cosas son como deben ser”. Atónito por la expresión, más allá de si fuera cierto o no, pensé lo triste de ese imperativo, lo aburridas que deberían ser esas personas… No es que todo tenga que ser risas, la realidad no es nunca una tensión entre lo bueno y lo malo, entre la seriedad y la risa, una lucha del bien por sobre el mal para restituirse, por mucho que desde Anaximandro y quizás mucho antes, haya una configuración moral del orden cósmico, las cosas que se suceden pueden incluso no tener ningún sentido. Las cosas pueden estar bien sin ser buenas, el ánimo puede estar magnífico sin estar risueño, las cosas pueden ser extraordinarias sin ser perfectas, todo puede ser bueno sin ser bello… quizás ese sea el sentido de “Macanudo”. Y es que los dibujos de Liniers son una tira diaria inserta en un periódico tan indispensable en su intención como el desayuno que nos procuramos por la mañana.





Eslovaquia – Segunda Parte

21 12 2010

Eslovaquia. Segunda Parte.

Familiaridad y Hospitalidad.

En el pequeño texto “Lo siniestro”, Sigmund Freud se aproxima con trasfondos psicoanalíticos y filosóficos a la literatura para explicarnos desde su perspectiva la noción de “familiaridad”. A groso modo y resumiendo al máximo, para él toda relación de familiaridad encubre una infamiliaridad sobre la cual todas las cosas se vuelven conocidas.

En cierto sentido, las cosas se tornan conocidas a partir de un proceso de asimilación por el que olvidados los elementos negativos, éstas puede traducirse como una experiencia. En términos simples, todo proceso de construcción pasa por negar y ocultar aquello que le sirvió de base para fundar un acontecimiento, ejemplos tales como los “traumas infantiles” pueden traducirse en término históricos como el proceso de negación del otro. De esta manera, en la familiaridad más calma hay una serie de elementos por los que tanto “sujetos” como “Historia”, no terminan nunca por cuajar. A la escena del trauma infantil puede superponérsele la de las vilezas y rapiñas en la Historia, cuestión que en palabras de Nietzsche, yacen como modos y métodos de construcción de la memoria: “no hay nada más terrible que el ingente proceso por el que se le construye una memoria al hombre”

La verdad, situando estas dos referencias (tanto la de Freud como la de Nietzsche), me parece es posible más o menos explicar un poco un gesto por el que no puedo no dejar de pensar en Eslovaquia. Y es que la ida a éste país me resultó muy grata, las personas muy amables y en general, una experiencia que no sé si inolvidable, pero sí muy significativa. El mejor acierto ha sido ir con Mirka, una amiga eslovaca, pues a partir de ella es que el viaje no ha sido turístico, sino más bien familiar. Nos hemos quedado en su casa en Martin, ciudad que para los eslovacos representa la capital cultural del país… A mejor lugar no hemos podido llegar, su padre es subdirector de la Biblioteca Nacional en Martin, invitados por él hemos ido a las instalaciones de la Biblioteca, él mismo nos ha presentado lo que se estaba haciendo ahí, ha contactado con una amiga suya del Museo de los documentos escritos y de la Literatura Eslovaca. En este museo una señora nos ha dado una charla de una hora sobre Eslovaquia, su literatura e historia. Ésto ha sido sobrecogedor, sólo éramos 3 personas y ella nos estaba regalando gratuitamente una hora de su vida en contárnos de su país. Le parecía importante, más todavía pensando la distancia que hay entre mi lugar de nacimiento (Chile) y el de ella (Eslovaquia).

Bueno, ésto -sumado a una serie de detalles domésticos de la hospitalidad hogareña- ha sido precisamente algo por el que quisiera quizás pensar o al menos visualizar dos o tres cuestiones que me permitan dar sentido a este tipo de gestos… Y es que Eslovaquia como país soberano es una república reciente, nunca en la historia se habían podido constituir en relación a sí mismos, ya que desde la Gran Moravia a Checoslovaquia, su definición política estaba en alianza y en subordinación. Cuestión que por lo demás, no es sólo una definición que se constituya autónomamente en relación a la integridad del territorio y la “soberanía”, sino que incluye ciertos intercambios por los que la cultura es permeada y sometida a cánones que la definen. De cierta manera, la reciente soberanía es también una especie de aconteciento por el que Eslovaquia como país ha comenzado a (re)encontrarse y redescubrirse en su historia, escribiéndola, reescribiéndola e inscribiéndose en ella.

Como sabemos, las relaciones de poder son también relaciones de saber. El saber es un dispositivo de poder por el que se gobierna y se produce verdad. En este sentido, los cuentos de la historia importan en la medida en que podemos reconocer quién y qué cuenta, especialmente si pensamos por qué y para qué lo cuenta, así también, a quienes. No hay nada ingenuo en lo que se dice en los documentos escritos, porque no hay hechos puros o transparentes, todo lo que ha sido escrito tiene una función… La avidez por contar la historia de Eslovaquia (por parte de las personas que conocí) me pareció efecto de la necesidad de hablar de sí, como quien se descubre y siente necesidad de decir que que está ahí y que es real: ¡que existe!. Y es que detrás de esa hospitalidad cubierta por siglos de dominio cultural de otros, la mejor experiencia ha sido que lejos de replegarse y aislarse, las personas sientan ganas de abrir y compartir aquello que es lo más propio que tienen, no sólo su hogar sino también, su cultura, quizás sea ésto lo que se llame “hospitalidad”.





Eslovaquia – Primera Parte

9 12 2010

Situado en Europa Central y con una población de un poco más de 5 millones de habitantes, Eslovaquia es un país relativamente nuevo… La verdad, en mi experiencia tras recorrer y convivir durante una semana con una familia eslovaca, mis impresiones respecto del presente de este país tiene mucha relación con el pasado y con la constitución de eslovaquia como nación.

Como sugiere Nietzsche, “la historia se escribe a navajazos”, “toda lucha en la historia es una lucha por la historia”. Los saqueos, las rapiñas y toda forma de vilezas son la “pre-historia” de aquello que la historia cuenta. No sólo los museos y las bibliotecas son rastros por los que la historia se anuncia, son también muestras y antesalas de lo que los textos y los documentos escritos “enuncian”. El poder de los que gobiernan produce un saber por el cual los gobernados reproducen la legitimidad del poder de los que dominan, debido a que toda relación de poder es una relación de saber.

Como sabemos, un lugar es un espacio habitado, y todo espacio habitado es un territorio simbolizado. El espacio habitado no es indisociable de la historia que le traza y le constituye. Habitar es un modo de estar, y por tanto un modo de ser.

Hago este paréntesis para intentar darle soporte teórico a lo que pienso es la Eslovaquia que he conocido. No sé si seré fiel a la realidad, tampoco pretendo serlo, pues me parece que un país es una serie discontinua y heterogénea dificil de aprehender y dificil de reducir, y por mucho que la recorriera e intentara abrazar una especie de “totalidad”, hay algo que en nombre de la justicia jamás debe pasarse por alto, la imposible irreductibilidad de la singularidad de mi experiencia, de las personas y lugares que he recorrido.

El territorio habitado

La primera impresión no siempre es la que vale… no sé si esto cuenta para lo fueron los dos primeros días en Bratislava… Y es que el problema de lo que se ve no es tanto de “lo visto” como del “ojo que mira”. Llegué el día 17 de noviembre, día en que se conmemoraba el inicio de la Revolución de terciopelo (*), la noche cayó temprano (fue mi primera sorpresa, pues jamás había visto anochecer a las 4:30 de la tarde) y con la oscuridad también el frío.

Cruzando por el centro de Bratislava llegamos a algo así como el centro cívico y la plaza mayor. En esta plaza además de una serie de edificios asociados a cuestiones culturales (teatro, biblioteca, etc), había un escenario en el que además de una serie de personas ilustres, había también espacio para la reproducción de videos y de música asociada al acontecimiento que se conmemoraba… La cercanía de la fecha y las consecuencias de los acontecimientos son en cierto sentido un medidor por el cual la conmemoración es un ejercicio de memoria y ya no una repetición compulsiva de un pasado que ya dejó de suceder.  Y aunque a mis ojos no fue un momento efusivo, parecía ser bastante emotivo, y es que el sentir es una cosa que no siempre se expresa de la misma manera. El estar ahí, el evocar los acontecimientos es quizás el mayor gesto de una memoria activa. De hecho, las banderas, las canciones y todo lo que rodeaba la escena hacía vívido el sentimiento de pertenencia de aquella memoria que convocaba.

En efecto, para un país tan recierte y constantemente asociado a otro país (República Checa) e históricamente dominado por otro (Hungría), el sentido y valor de la historia reciente marca un punto en el que la historia está siento reescrita por aquellos a que habían sido largamente silenciados. Para mí, esto es quizás el mejor recuerdo que me llevo, el de personas abiertas a contarse e inscribirse en la historia, deseosas de decir quienes son y de donde son. No un sentido identitario nacional, sino más bien, un compromiso cultural con aquello que les compromete con aquel espacio en el que han nacido y vivido.
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* En 1989, el tiempo de cambios en Europa, la gente de Checoslovaquia sabia sobre la caída del socialismo Soviético y las caídas de regímenes en países cercanos a través de la radio (Radio Free Europe). El 17 de noviembre en Praga la policía atacó a miles de estudiantes que protestaban contra el régimen comunista. Este suceso provocó el inicio de las manifestaciones. Se creó el Foro Cívico dirigido por el dramaturgo Vaclav Havel, y dentro del Partido Comunista Checoslovaco se evidenciaban luchas de poder entre sectores inmovilistas como Gustav Husak y reformistas como Ladislav Adamec, como consecuencia se crea un clima tenso.





“Haznos sentir orgullosos…”

17 11 2010

Bend it like Beckham – Quiero ser como Beckham

El film británico dirigido por la directora de cine de origen indio, Gurinder Chadha, explora -como muchas de sus películas- la vida de los indios en Inglaterra. En esta ocasión Chadha nos muestra la vida de Jesminder Bhamra, una chica hija de inmigrantes avecindada en un suburbio de Londres. Las inquietudes de su familia distan de ser las de ella, que aculturizada en otro contexto, es permeable a otras necesidades. Mientras su familia la sueña abogada, madre de una numerosa familia y fiel representante de la cultura hindú, ella sueña con vestir la nacional de Inglaterra y ser mundialmente reconocida al igual que David Beckham.

Sus inquietudes y necesidades, la percepción deesde pequeña se la ha pedido que deba ser. Ser mujer es mostrarse recatada y reservarse a la intimidad del hogar. Todo lo contrario a lo que el fútbol requiere de sus jugadores. Ser mujer es buscar estabilidad y realizarse en una familia. Nuevamente, todo lo contrario a lo que exige el fútbol, que ama el riesgo y cuya familia -el vestuario- fluye como el balón sobre el campo.

La tensión del argumento gira en torno a estos tópicos, entre lo que la familia y la cultura exigen a sus miembros, y lo que son sus sueños chocan con su cultura, con lo que sus padres esperan de ella y con lo que d lo que sus miembros quieren para sí. Todo esto agravado por el hecho de vivir lejos de la cultura de origen (India), la que lucha por no contaminarse completamente por la cultura de llegada (Inglaterra). El vaivén de la cultura asociado a la “diáspora” o “dispersión” de un grupo humano de su lugar de origen, el miedo a la pérdida de valores y costumbres asociados a ésta, generan el rechazo a lo nuevo o a lo que otra cultura pueda aportar. Miedo representado por los padres de Jesminder, quienes tras el rechazo de los que hospedan (los ingleses) han decidido cerrarse sobre sí mismos a fin de mantenerse fuertes.

La exploración y práctica de Jess (Jesminder) del fútbol no sólo la ha validado frente a sus amigos (pertenecientes a su grupo étnico), sino que ha terminado por desprejuiciarles sobre el llamado “sexo débil”. Jess, que sin perder el atractivo como mujer, burla con sus jugadas a todo quien se pare en frente… Todo sucede como si el fútbol le abriera un campo nuevo, una nueva mirada de su cultura y la cultura de los otros, el valor que ella tiene sobre sí le ha hecho perder el miedo que condenó a sus padres a encerrarse en su propio mundo (una cultura es también un refugio). Para quien se refleja en la tradición y repite lo que otros ya han hecho y ya han elegido, el mandato de “Haznos sentir orgullosos” resulta ser una mera reproducción de algo estaba de antemano determinado (el padre se siente orgullo cuando el hijo hace lo que el padre pide que se haga y éste lo hace a la perfección). Ahora bien, “Haznos sentir orgullosos”, quizás quiera decir otra cosa, hacer algo noble como ser sí mismo (la persona se siente orgulloso cuando logra algo sin deberle nada a nadie).

Jess no desafía tanto a su familia como a sí misma. Por responder a una tiene que ser irresponsable con otra. He ahí el dilema no sólo de todo individuo, sino de toda cultura. Los refugios y los sueños sólo tienen sentido en la medida en que las personas son felices a través de ellos. Lo árduo de los desafíos de Jesminder sobrepasan a los de sus padres, no sólo debe batallar contra su propia cultura, debe batallar contra la cultura de los otros y el generalizado prejuicio respecto de ser mujer futbolista. Ser “paqui”, inmigrante y mujer, además de futbolista es la carga contra la que debe luchar. Una carga que hará su vida difícil y por la que una y otra vez se volverá a levantar.