35 años

23 11 2010

20 de noviembre de 1975. El Presidente del Gobierno Arias Navarro comparecía de madrugada ante la televisión para anunciar la muerte del general Franco, jefe del estado español bajo el régimen de dictadura durante casi cuarenta años (los tres primeros de facto en el bando nacional durante la Guerra Civil) Los telespectadores asistían a un momento clave en la historia de España, mientras se preguntaban qué iba a suceder con el panorama político tras ese trascendente anuncio.

 

Sería innecesario hacer un repaso de cómo evolucionó el sistema político durante la Transición, pero por si alguno anda falto de memoria, haré un minirepaso (como es mini, omitiré muchas cosas). Ante las posturas extremas del búnker (la ultraderecha) y la izquierda más radical, que exigía una total ruptura con el estado anterior, se impuso una vía intermedia, una monarquía parlamentaria. La aprobación de una Constitución de corte democrático, creada por representantes del todo el espectro político (tres miembros de la extinta UCD de Suárez, uno de la entonces Alianza Popular, actual PP, uno del PSOE, un nacionalista catalán y un miembro del Partido Comunista) estableció la ordenación del territorio en Comunidades Autónomas, reguló los poderes de la Corona y admitió la laicidad del Estado, entre otros puntos. Las primeras elecciones generales del año 78 dieron la victoria al centro (CDS), y tras un golpe de estado fallido, la alternancia de partidos se produjo en el 82 con la victoria del PSOE, en el 96 del PP y el 2004 nuevamente del PSOE.

 

A simple vista, podría decirse que el balance es bueno. De un régimen en el que no había apenas derechos para el individuo a uno donde se nos reconocen los básicos de las personas y alguno más, aunque a la ciudadanía se nos olvide que los derechos conllevan unos deberes (eso se puede tratar otro día), donde se da voz y voto a colectivos antes ignorados, y donde cada uno puede expresar libremente su opinión (aunque nos olvidemos de que en la cita atribuida a Voltaire de No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo, no significa que las opiniones no sean rebatibles e incluso satirizables) También tenemos el derecho de poder elegir quién nos representa al frente del gobierno de la nación, que ya es bastante más de lo que tenían nuestros padres. Ya comenté en su día en mi artículo Un hombre sin patria que gracias a que nací en una democracia puedo declararme ateo o firmar artículos de opinión sin que la ley, civil o religiosa, quiera poner mi cabeza en una pica, lo cual agradezco sinceramente.

 

Pero cuando echo un vistazo a mi alrededor, al panorama sociopolítico que me rodea, me pregunto si durante estos 35 años hemos aprendido algo, y me da la impresión de que no. En lugar de avanzar por el bien común cada uno se dedica a barrer para casa y que el resto se apañe. No sólo eso, en lugar de fomentar el diálogo entre las distintas opiniones lo que se predica es la crítica exacerbada, el odio sin ningún motivo y el insulto a todo aquel que no piense como uno mismo. Cuando ve a los actuales políticos se pregunta si realmente les importan aquellos a los que gobiernan, o sólo hacer quedar en ridículo a los contrincantes. Hace tiempo que no veo una defensa o una crítica a una ley sin faltas de respeto entre unos y otros. Hace tiempo que no veo una crítica razonada de la actuación de los oponentes, sólo “lo que hace el otro partido malo” “lo nuestro es mejor” y el clásico “y tú más”. Y no sólo en política, fijaos en la tele o en los medios. Todos exactamente igual.

 

Ahora que no hacen más que recordar una y otra vez la Guerra Civil, la que empezó todo esto, me reafirmo en mi opinión de que no hemos aprendido nada. Si por aquel entonces las posiciones políticas estaban enfrentadas sin posibilidad de conciliación, ahora lo siguen estado, por suerte no de forma tan visceral, pero la citada reconciliación sigue pareciendo imposible. Se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y éste me parece un buen ejemplo de ello. Estamos repitiendo la misma situación que en el pasado, sólo para satisfacer el ego de unos cuantos exaltados. También dicen que si ignoramos la historia estamos condenados a repetirla. Pero como sabiamente apuntaba, cómo no, Garth Ennis en boca del teniente Connolly mientras sermoneaba a Tommy “Hitman” Monaghan: Después de 40 años debo admitir que aquellos que no ignoran la historia también acaban repitiéndola. Porque la gente sólo extrae lo que le interesa de la historia. Por eso hay idiotas matándose unos a otros desde Belfast a Chechenia. Porque se aferran a la mierda del pasado para justificarlo… Y lo que estamos haciendo es lo mismo: aferrarnos a lo que nos conviene para justificar casi cualquier cosa. No es cuestión de olvidar el pasado, es cuestión de seguir adelante para construir el futuro desde un presente realmente unido. Y eso, tal como están las cosas no se lo cree nadie.

 

Hemos tenido 35 años para aprender. 35 años para hacer de España un país mejor. 35 años para consolidar un sistema que, si bien no es el mejor, es de todos los males el más suave. Pero lo único que hemos visto es que se cumple lo que decía Orwell, que lo importante es estar en el poder por el poder mismo. Así nos va, y así nos va a ir. Luego quieren que gritemos ¡Viva España! Pues desde luego, yo no pienso decirlo. Al menos no con esta España. Podríamos tener una España mucho mejor, y nos negamos a ello. A ver quién es el que arregla el desaguisado. Pero mientras sigan con esta actitud, que no cuenten conmigo. Yo quiero una España mejor, sí, pero la vuestra no me lo parece. En lugar de volvernos más sabios, más tolerantes, más racionales y más equilibrados, lo único que hemos hecho durante estos 35 años es volvernos más gilipollas.

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2 responses

26 11 2010
Full Norbert

No sé si leíste en El País un resumen del último informe sobra la juventud española, y lo que más llamaba la atención era la casi nula confianza en los políticos, calificados como detestables, y un futuro completamente negro, pesimismo 100%. Así es como nos sentimos tú y yo y otros miles de jóvenes, tu artículo así lo refleja.

No creo que vaya a haber otra Guerra Civil a corto plazo, si la hubiera, yo me largaría. De todas maneras, es una evidencia que los políticos se preocupan por ellos mismos, los demás les importa un pimiento.

26 11 2010
Álvaro Rojas

No hay ningún partido politico en este país con el que simpatize. Y sobre todo, el PP, me repugna.

Fantástico artículo.

Álvaro Rojas.

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