Chile, país de catástrofes

17 10 2010

Localizando el acontecimiento: Chile un país de catástrofes.

De cuando en cuando a mi país le sobrevienen desastres naturales de todo tipo: en el territorio que es vecino a Bolivia de cuando en cuando le azota un invierno boliviano crudo (lluvia en verano en el altiplano) y se lo lleva todo. El sur de Chile cada cierto tiempo abraza inundaciones, cortes de camino y también, peligros asociados a la actividad volcánica (sí, mi país es uno de los más volcánicos del mundo. En 2008 el Llaima hizo erupción, la nube de la erupción cubrió gran parte del cono sur). No contentos con ésto, quizo que nos tocara situarnos entre el choque de las placas de Nazca con la plataforma suboceánica, hecho que hace de mi país uno de los tres más sísmicos del mundo. Nosotros nos conocemos bien los índices y sistemas de medición, sabemos qué significa escala Richter y qué significa Mercali. Sabemos a qué atenernos cuando hablamos de 3° a 6° Richter (les llamamos temblores, porque ocurren con muchísima frecuencia). Más de 6 para nosotros son palabras mayores, no catástrofe, pero sí, que debemos pensar al menos en iniciar la Operación DEYSE (De Evacuación y Seguridad Escolar). Más de eso, recién comenzamos a hablar de terremotos. Medidas efectivas de seguridad.

I Discontinuidad de la vida cotidiana.

Un amigo me llamó a las 5 de la mañana para decirme que encendiera la televisión, que viera CNN plus. Aunque estaba despierto, sólo tenía puesto el audio para poder informarme de lo que estaba pensando en Chile. Por la mañana cuando estaba entrando a la facultad, un amigo mío me detuvo y me dió un abrazo, tras eso me preguntó que si estaba felíz por lo que había sido la operación de rescate de mis connacionales. Por la tarde la abuela de un amigo italiano me preguntó si acaso estaba contento por el rescate que había tenido lugar en el norte del país donde nací…. A ella respondí con una sonrisa, y tras un silencio, acoté que estaría mucho más contento si ellos no hubieran quedado atrapados, si las condiciones de los trabajadores de la minería fueran seguras para que ningún trabajador tuviera que pasar por cosas como esas.

II La excepción es la regla.

Cuando sonreí a la abuela de mi amigo, pienso que quizás no ha sido por algo gratuito. Para mí, más allá de las repercusiones que parece tener este rescate para las técnicas y tecnologías de rescate. Más allá de la efectividad, seguridad y profesionalidad que demostró tener la mayor empresa mundial de cobre, Codelco (empresa pública de Chile que estuvo encargada del rescate) y de la solidaridad mundial que se ha visto expresada por declaracions de representantes de diversos países. Lo que aconteció a la distancia, fue algo que carga de significado a quienes han nacido y crecido en Chile. Más allá de las diferencias políticas, sociales y culturales que tenemos quienes habitan y hemos habitado esa angosta faja de tierra, hay ciertos acontecimientos que nos conmueven y capturan nuestros mayores afectos y esperanzas. América ha sido un continente soñado e imaginado por Europa, sin embargo, para los naturales de esas tierras, ha sido una tierra salvaje e indómita. La precariedad de condiciones con que debemos apañarnos para procurarnos nuestros bienes ha hecho de la creatividad y el ingenio un arma de sobrevivencia, de la solidaridad y de la amistad una manera de compartir las penurias y hacer más llevadera la existencia. Cuando sonreí a la abuela de mi amigo, lo hice porque sabía que ellos iban a salir con vida de ahí. Lo sabía porque aquello que han demostrado esos 33 es la madera de la que están hecho la gran mayoría de los nacionales de mi país. Lo sabía, no porque seamos personas fuertes o sobrehumanas… No somos nada de eso… Lo sabía porque siempre nos encontramos unos a otros en la desgracia. Porque ante el miedo, el dolor y el sufrimiento, siempre encontramos consuelo entre otros que sufren las mismas desgracias… Porque sabemos que ésto es parte de lo que nos ha venido pasando toda la vida. No hay mayores explicaciones: así son nuestras condiciones de existencia (no sólo condicionadas por los fenómenos naturales. También agravadas por situaciones jurídico-legales). Para el caso de la pequeña minería y la vida del minero, no es ningún secreto que la esperanza de vida es una de las más breves dentro de la amplia esfera de los trabajadores. Ellos pasan largo tiempo en la mina (22 días en el mineral y 10 días en la ciudad. Incluso en Codelco), cumplen jornadas de trabajo extensas (para el caso de esa mina privada en específico: entre 10 a 12 horas), en condiciones que para el caso de esa mina en específico, rayan el infierno (entre 35°C a 40°C había dentro de la mina. La máxima temperatura en todo el país es de 37°C y eso ya es muchísimo calor). Si en Chile, el acontecimiento de los 33 fue capaz de capturar la solidaridad de la gran mayoría del país, fue porque en cada uno de los que se identificó había un nexo estructural que no sólo está dado por ser coterráneo, estaba dado porque en cada uno había algo de esos 33: el hecho de compartir miserias, aunque no siempre sean tan radicales como ésta.

La canción del Minero, Cuncumén. Grupo de flocklore chileno en que cantó Victor Jara

A la mina, Quilapallún. Grupo Folcklorico chileno.

Este artículo ha sido creado por mi amigo chileno Nacho.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: