The Zone España recomienda Firefox

26 09 2010

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Burlando a la Parca

24 09 2010

Debuta una nueva sección en el blog, correspondiente a la que hago esporádicamente para el TZH (The Zone Hockey). No es el primer artículo que escribo para dicha revista, pero sí el primero que subo al blog. Por lo que parece, los artículos son menos reflexivos y más en la línea de comentar mis gustos tanto literarios como musicales y cinematográficos. Disfrutad.

La semana pasada mencionaba en mi artículo gemelo del TZF que un escritor novel puede aprovecharse de una corriente de moda para destacar en el mundo de la literatura. En el caso que nos ocupa la situación no es exactamente esa, pues Burlando a la Parca no se encuadra en uno de los géneros en boga estos días, pero sí se aprovecha del tirón de dos series para catapultarse a la fama, aunque tiene sus propios méritos.

Una portada bien simbólica para el libro del que hablamos

Un desconocido médico residente en la Universidad de California, y licenciado en Artes (Humanidades) en Brown de nombre Josh Bazell nos presenta la historia de Peter Brown, un médico poco ortodoxo que se ve envuelto en una situación delirante en un día normal de trabajo. Cuando acude a la habitación de Nicholas LoBrutto para comunicarle las pocas posibilidades que tiene de superar un cáncer de estómago, el paciente lo identifica como Pietro Brwna, un antiguo asesino de la Mafia, ahora en protección de testigos. LoBrutto conoció a Brwna bajo en nombre de Eddy Schillante y le obliga a salvarle la vida a cambio de no denunciarle a sus antiguos colaboradores.

Este caballero en la costa de San Francisco es Josh Bazell

La novela nos cuenta los sucesos del fatídico día del encuentro entre doctor y paciente mafioso, a la par que el protagonista nos narra los eventos de su propio pasado, los que le condujeron a esa situación. Y por una vez en la vida (bueno, en algunas más aciertan, pero pocas) la publicidad que se hace de la novela es acertada: un thriller desopilante entre House y Los Soprano. Bazell recurre a sus conocimientos de medicina para darle verosimilitud a las partes del presente, muy al estilo de la serie que protagoniza Hugh Laurie, mientras que los flashbacks bien podrían haber salido en cualquiera de los clásicos del cine mafioso. Además, el humor negro y crudo de Gregory House está presente en la narración en primera persona, y los diálogos son brillantes a la par que restallan cual latigazos. Quizá la trama y determinadas partes de la misma sean un tanto surrealistas, final incluido, pero el libro engancha de principio a fin para divertimento del lector. De hecho, yo me lo leí en su día, lo he vuelto a sacar de la biblioteca (tengo que comprarlo), leído por segunda vez y comenzando una tercera.

Otro de los puntos fuertes de Bazell es que no se corta un pelo. Las descripciones médicas un tanto escatológicas, la violencia desaforada y las referencias sexuales explícitas juegan un punto fuerte a su favor. Aquí no hay sitio para moñerías ni lenguaje sensiblero y eufemístico: las palabras golpean como un puñetazo del mejor Mike Tyson, y uno se queda con ganas de que le zumben más, hasta dejarle la jeta como un eccehomo. Y al mismo tiempo, el protagonista no es un hombre frío y sin sentimientos: tiene su vena sensible, como descubrirá el lector, sólo que en vez de convertirse en un pastel indigesto se limita a mostrar la cara más humana del antihéroe (llamar héroe como sinónimo de protagonista a Peter Brown no sería acertado) La cursilería se mantiene al nivel mínimo, si es que acaso existe.

Hay que decir, eso sí, que la historia no es nada novedosa, ya que se encuadra en un género clásico como el thriller o novela de suspense, con los toques del mundo médico y la mafia. No es, ni será, la novela definitiva. Pero en un mundo donde todo a casi todo está inventado, y donde ser innovador es cuasi imposible, la fusión de géneros (o crossover que dirían en inglés) es una buena (que no infalible) forma de ser mínimamente original. Alguien que conozca y domine dos o más géneros literarios podrá tomar lo mejor de cada uno y llevarlos a un nuevo nivel si tiene la pericia necesaria para contar una buena historia. Por otro lado, ¿a quién carajo le importa que sea original o sea una obra maestra de la literatura? Es diversión de cabo a rabo, hará que el lector se vicie en busca de nuevos giros argumentales o el próximo comentario sarcástico del protagonista y sobre todo, cómo carajo acabará el asunto. Mi admirado Pérez Reverte dice: Un novelista sólo es bueno si cuenta bien una buena historia. Y no hay duda, Bazell es bueno, para mí, muy bueno. Sólo espero que no se quede en uno de esos fenómenos (mejor que maravillas como yo traduje) de un solo éxito que comentaba en el texto arriba citado. El tiempo lo dirá.

Así que fans de la novela criminal, irredentos seguidores de House y ansiosos devoradores de películas como El Padrino, no tenéis excusa: id a la librería más cercana, a la biblioteca del barrio o pedídsela a un amigo, pero dadle una oportunidad a Burlando a la Parca. La novela lo merece. Eso sí, los quejicas y los moñas que lloran por el lenguaje obsceno y la crudeza de según qué pasajes absteneos. No quiero lloriqueos en ese aspecto. Hay que tener estómago para según qué cosas, así que si vomitáis, es asunto vuestro.





Apuntándose al carro

13 09 2010

Una de mis principales aficiones es leer, y de ella se derivan otras actividades, como son la búsqueda de material de lectura y el comentar lo leído y recomendarlo si es menester. De ello se puede comprender que me encante echar un vistazo a las librerías de vez en cuando, en pos de un nuevo libro con el que deleitarme o instruirme, o las dos cosas (lo ideal según Horacio). Y uno que se fija en lo que le gusta (y en lo que no) no ha podido darse cuenta de ciertas modas a las que se apuntan algunos autores.

Todos nos damos cuenta de que cuando se pone de moda un género salen imitadores como setas. Ya lo decía un redactor de la vieja revista Hell Awaits en la crítica de un disco: No sé qué es lo que pasa en Brasil, pero pegas una patada a una piedra y salen 32 Ronaldinhos y 46 Krisiuns. Y es aplicable a todo. En el campo de la literatura los ejemplos son claros: El Señor de los Anillos, Crepúsculo o El Código da Vinci marcaron el camino a seguir (para mal en los dos últimos casos), y en la no ficción los libros de política (izquierdas y derechas atizándose mutuamente) conspiraciones y conspiranoias (híbrido de conspiración + paranoia) o los libros de salud triunfan. Mención aparte para nuestra Guerra Civil, un clásico tanto en ficción como en ensayo. Pero me gustaría señalar un par de modas que quizá no sean tan evidentes al público en general.

He de admitir que no soy muy aficionado al género de la novela histórica, sobre todo la post- Dan Brown, aunque admito que El Nombre de la Rosa es un novelón. Es por ello que quizá sea demasiado crítico  con el género y sus autores. Pero en mis paseos por las librerías he visto una tendencia, no muy marcada eso sí, a sacar libros centrados en personajes de poca relevancia en su momento pero que se ven envueltos en grandes tramas. Así, nos encontramos con títulos como El sanador de Caballos, La diamantista de la emperatriz, o el reciente descubrimiento de Ana Bolena y la pastelera real. (Por cierto, de este me encanta la traducción del título original: The Queen of Subtleties, La Reina de la sutileza, o de la delicadeza, que también admite esa traducción) Uno que tiene un poco de mala leche se pregunta cuando sacarán El palafrenero de la Duquesa Steffansson de Estocolmo o El ayudante del herrero del 34º voivoda de la Baja Silesia. Puestos a rizar el rizo, lleguemos al más alto nivel del absurdo.

Ricemos el rizo a la historia

El otro es un fenómeno que en principio es más de mi agrado. Aunque no empezó con ese libro, parte de la culpa proviene de Platón y un ornitorrinco entran en un bar de Cathcart y Klein, el cual me hizo interesarme por los diversos aspectos de la filosofía (En mi lista de pendientes anda su última entrega, Heidegger y un Hipopótamo van al cielo). De ahí que un día me fijase en un libro llamado Los Simpson y la Filosofía, en el que se explicaban conceptos de distintos autores filosóficos a través de la icónica serie de animación. El libro pasó a mi eterna lista de pendientes de leer, y ahí sigue. Al poco descubrí otra novedad atrayente: Los Soprano y la filosofía. Me hizo gracia, pues  no me imagino qué conceptos de la Antigua Grecia o del existencialismo de mediados del XX se pueden explicar a través de los actos de Tony Soprano y cía. Pero la cosa perdió su gracia con The Wire y la filosofía (no digo que la serie esté mal, está en mi consabida lista) y la gota que colmó el vaso fue El Señor de los Anillos y la filosofía. No, si ahora alguien le sacará interpretaciones del pensamiento Kantiano a La abeja Maya, y Kierkegaard fue fuente de inspiración de Harry Potter. Y mira que me gusta el concepto subyacente en esta corriente, pero están a un paso de mandar a la porra el encanto inicial del asunto.

Tiene buena pinta, ¿verdad?

En este instante hay que formular la pregunta del millón: ¿Cuántos de los escritores que se suman a la corriente de moda lo hacen por convicción propia y cuántos sólo para sacar pasta? Otra variante de la misma sería ¿siempre es malo que se ponga de moda un determinado género? En cuanto a la primera, es difícil de decir. Si eres un novelista que debuta con un libro encuadrado en el género de moda, te será difícil demostrar que ya escribías y eras fanático del estilo. Ahora bien, alguien no demasiado conocido pero con más libros a sus espaldas en la misma línea puede beneficiarse, ya que ahora está de moda el tipo de novelas que escribe, con más posibles lectores y compradores. Los que se apuntan al carro quizá sean más difíciles de detectar, pero siempre los hay y por desgracia parece que siempre los habrá.

Respondiendo a la segunda cuestión, la respuesta es no. Cierto que muchas mediocridades se han vendido como churros gracias a que estaban de moda (El Código Da Vinci, Crepúsculo, los primeros libros de la saga de Harry Potter entran como mediocridades pero no “estaban de moda”, sino que la crearon), pero también ha supuesto que se retomen clásicos del género (Carmilla de Le Fanu o El Vampiro de Polidori se vuelven a editar), ha dado posibilidades de éxito a gente con trayectoria pero sin fama dar un paso adelante en sus carreras y también da pie a que debutantes en la publicación de novelas se den a conocer. También origina lo que se conoce como maravillas de un éxito (one-hit wonders en inglés) como Elizabeth Kostova (ha publicado  una segunda novela que ha pasado desapercibida tras las ventas millonarias de La Historiadora)

Pero siempre hay un montón de oportunistas y aprovechados que se apuntan al carro y se dedican a vivir del cuento vendiendo novelas de dudoso nivel aprovechando que una temática está de moda. Así que hay que tener cuidado con lo que se lee. Pero claro, los criterios siempre son subjetivos y lo que a mí me puede parecer mediocre a otro le fascinará. Pero es lo que hay. De todos modos, jetas y aprovechados los hay (y habrá) en todas partes. Y de esos mejor huir como la peste.





Fin de semana deportivo

12 09 2010

PATÉTICO.

No hay otro calificativo. Y es que en la era del TDT, de los cincuenta canales o incluso más, en los que las cadenas de siempre y las nuevas disponen de tres o cuatro canales no se impone la lógica.

Es cierto que el partido de España era sólo por el quinto puesto del mundial de basket, que puede que tenga poco tirón mediático.
Pero cuando un canal como “la Sexta” tiene varios canales a su disposición, de entre ellos el canal Marca TV, quien es quien está dando todo el mundial y pese a ello no dé el partido de España pero si dé el USA – Lituania en “riguroso” diferido que menos que te hierve la sangre.
Sí, es muy interesante la Fórmula 1, ese scalextric interminable, donde sólo pasan cosas en la salida y poco más, quizá cinco minutos de emoción de las dos horas de retransmisión…
Pero cuando un evento mueve tantos intereses económicos no hay más que indignarse y verlo por donde se pueda.
En cuanto al partido al final España intentó remontar un partido en el que fue siempre a remolque, llegando a perder de 25 puntos, para ponerse 80-80 a falta de algo más de un minuto.

Sin embargo acabaría ganando Argentina por 81-86 y quedamos sextos. Un triste Mundial…

Y ahora en media hora comienza la jornada dominical de fútbol. Ayer jugaron los teóricos favoritos: Madrid y Barça.

Sorpresón del Hércules en el Camp Nou. Dos goles de Valdez a Valdés. Victoria por la mínima del Madrid de Mou ante el Osasuna del inigualable Camacho. En otros partidos victorias del Valencia ante el Racing por la mínima, y del Atlético frente al Athletic.

Ambos equipos van 2/2 en victorias y se situan arriba del todo (a falta de lo que pueda pasar hoy).

¿Será esta temporada de nuevo un cara a cara Madrid – Barça, con superioridad apabullante? ¿O se harán más habituales los tropiezos de ambos equipos y la ventana de candidatos se abrirá a equipos como el Valencia, el Atlético o el Sevilla? Lo iremos viendo.





España zozobra en Istanbul

8 09 2010

Colorín colorado el campeonato se nos ha acabado…

España se citaba hoy en la antigua capital del imperio bizantino por un puesto en semifinales del mundial de  baloncesto 2010 contra la joven selección Serbia.

Buen inicio del partido por parte de las dos selecciones. Sin embargo la intensidad en ataque de los serbios y algunos fallos nuestros hacían que éstos se despegaran en el marcador. Tiempo muerto en la pista y entra Felipe Reyes por un fallón Garbajosa. En ese momento aparece el gran capitán con dos triples seguidos y una jugada de dos. 27-23 para terminar el primer cuarto.

Comienza el segundo cuarto con casi dos minutos sin canastas. Varias intentonas de ambos equipos y ambos equipos recuperan la finura. Pese al acierto en triples por parte de España (dos triples seguidos de Garbajosa) España continua a remolque todo el segundo cuarto.

Fin del segundo cuarto y al descanso con sensación agridulce. Gran defensa de los serbios y muy acertados en el ataque con lo cual nos vamos a 49-41.

Necesita cambiar el partido en el tercer cuarto o me temo que tendrán que ir pensando en hacer las maletas los de Scariolo.

Comienza el tercer cuarto con mayor intensidad defensiva y un parcial de 8-0 que nos permite igualar el partido.
Igualdad total en el partido que no permite a España despegarse tras haberse puesto tres arriba. 67-64 al final del tercer cuarto.

En el cuarto final, por fortuna, no conseguía Serbia despegarse en el marcador pero seguiamos en la tónica general del partido: a remolque del rival.
Y así ha terminado el partido dependiendo de Serbia. En la última jugada tiro claro para Teodosic. 92-89 final y vuelta a casa.

¿El fin de una época dorada del baloncesto español? Esperemos que no…





Pongamos que hablo de Madrid

7 09 2010

El otro día volví a la capital de España, esa ciudad que representa una dualidad amor-desamor tan marcada casi como la mía. Tenía una cuenta pendiente desde hace meses con la ciudad, en forma de artículo, y este es buen momento para saldar esa deuda.

Después de la obligada visita al aeropuerto para despedir a mi hermana y a mi sobrino, fui para el centro de Madrid a la zona más turística. Nos acercamos a la Plaza Mayor para ir desde allí a la cercana Taberna de Alatriste a calzarme una caña con mi padre. Después comimos en un restaurante de la Cava Baja por buen precio y nos invitaron a un chupito. Pasamos por el Arco de Cuchilleros y nos bajamos por la calle Mayor a la zona del Madrid de los Austrias, ya que no conocía la misma. Allí paseamos por la Almudena, el Palacio y el Teatro Real antes de bajar hacia San Antonio de la Florida, la pequeña capilla con frescos de Goya que descoyuntan la mandíbula. Después, un viajecito en metro hasta el Retiro, para esa foto que llevaba años queriendo hacerme con la estatua del Ángel Caído. Finalmente, otro viaje en Metro, recogimos el coche y de vuelta a casa.

"El Ángel Caído" mikemarlowe

Ese es el Madrid que me gusta. El turístico. El de los viejos lugares que recuerdan el pasado, tanto el glorioso como el más oscuro de la capital. El que alberga edificios maravillosos o museos increíbles (tengo que volver al Prado, que ya hace una década desde la vez que lo visité). También está el Madrid comercial, ese que nos pateamos mi novia y yo de forma habitual cuando hemos ido por allí. Callao y la FNAC, Gran Vía y la Casa del Libro, Calles Silva y Estrella para cómics y Arise Records y Preciados en dirección Puerta del Sol. A esos recuerdos hay que sumarles los de conciertos (Opeth dos veces, Nile con Belphegor y Grave, Dimmu Borgir, Marduk y Vader, Sunn0))), y la legendaria vez en la que teloneé con mi ex-banda a Inquisition) y los no menos míticos bares (esas tapas brutales en uno, cuyo nombre y dirección no recuerdo, al que nos llevó un colega de otro juego el día después del concierto de Nile, o la churrería antigua de verdad, con caja registradora de las que ya no quedan, sin taburetes ni nada, donde desayunamos una amiga y yo tras el concierto que la noche antes dio su novio).

Pero como ya ha quedado claro en el primer párrafo, con Madrid me une una relación de amor-odio. No soporto las calles llenas de gente, y en una superurbe abundan las masas. Madrid no es una excepción. Aún recuerdo el agobio del día después del segundo concierto de Opeth hace casi cuatro años un domingo de diciembre en el que todo el mundo salió a comprar para Navidad, y en el que nos vimos apachurrados cual sardinas en mitad de Preciados (encima eso, dos turistas que sólo conocen el centro, ideal para evitar a la muchedumbre). Por no hablar del metro en hora punta. Y eso que en Londres tengo entendido que es mucho peor. Y que no se me olviden los atascos a la entrada y la salida, más aún si coincide con fecha de puente. Y si hay algo que haga de guinda que corone el pastel, el calor. Yo lo paso mal, mucho, pues soy una persona que, para mi desgracia, sudo mucho. El otro día, sin hacer un calor excepcional, acabé con la espalda sudada en menos de lo que canta un gallo, tras soportar eso sí, el chaparrón infernal que cayó justo cuando intentábamos descargar maletas en el parking de Barajas. Y me toca las pelotas sobremanera el haberme duchado y aseado en condiciones antes de salir de casa y a los 10 minutos dar vergüenza ajena. Pero como no es un mal achacable sólo a Madrid, tampoco me quejo demasiado.

Mi ciudad, en cambio, tiene la virtud de ser pequeña, puedes ir andando a casi todos lados y donde no, tienes línea de autobús. Las aglomeraciones masivas de gente sólo se dan en fiestas o el primer día de rebajas. Cuando salgo de parranda por ahí no necesito estar pendiente de coches o transportes públicos, siempre voy andando y en cosa de cuarto de hora estoy donde quiero. Además, volver a pie siempre ayuda a despejar lo bebido. Pero en comparación con Madrid es una ciudad más fea, y la gente un tanto provinciana. Aún hay quien te mira mal o por encima del hombro si no vistes a la moda. Y también entre gente del mismo rollo. Y da la sensación de que todo es apariencia y fachada. A eso hay que añadirle que, en el fondo, lo que tiene esta ciudad son los colegas, los 4 bares de siempre, la biblioteca y las 4 tiendas donde te conocen. Hay menos oportunidades laborales, y la gente tiende a ser peor.

Cuando uno se para a reflexionar sobre lo que ha escrito, se da cuenta de una cosa: cada vez me parezco más a ese hombre sin patria del que hablaba meses atrás. Parece que soy incapaz de estar a gusto en ningún sitio, puesto que con la otra superurbe española, Barcelona, me pasa igual que con Madrid, me encanta la ciudad pero no soportaría vivir en ella. No sé si será cosa de las ciudades o más bien mía. Supongo que las dos cosas a un tiempo. Pero después de vivir un mes en Liverpool y disfrutar de la experiencia, vuelve a la palestra una cuestión que ya he planteado en mis textos varias veces: la de dejar la tierra que me vio nacer e instalarme en otro lugar, mejor si es extranjero. Es casi una obsesión. Pero quizá sea que Iberia no es mi sitio, parafraseando a los Héroes del Silencio.





España a cuartos del Campeonato Mundial FIBA 2010

4 09 2010

Este Sábado se daban cita en Estambul Grecia y España por un puesto en los cuartos de final del Campeonato Mundial FIBA 2010 que se está celebrando en Turquía.

Sí tuviera que dar un titular quizá sería:

“Una correcta selección española va encontrando el camino contra Grecia”.

Tras un comienzo a ligero remolque de los griegos España se ponía por delante al final del primer cuarto y encaraba mejoría de juego y resultado en el segundo cuarto.
Así se llega al descanso con una primera muy completa por parte de España gana 37 a 31. Buena aportación desde el banco de Fran Vázquez. Scariolo tomó nota de ello y continuó contando con él en detrimento de Marc Gasol (finalmente apuesta acertadísima).
En el inicio del tercer cuarto, los griegos encadenaron una racha de triples y con un parcial de 7-0 se ponían uno por encima. En ese momento podría temerse lo peor, y más si se recuerda la actuación final contra Lituania, pero Scariolo y sus hombres estuvieron a la altura, y con la aportación de puntos del banquillo además de la defensa en zona se ahogaba, en parte, las esperanzas y el juego de los helenos.
Al final Rudy se vino arriba junto con Navarro y con la ayuda de los dos pivots (Felipe Reyes y Fran Vázquez) volviamos a recuperar la alegría.

Aún así hasta casi el final se tuvo que sufrir. Al final 80 – 72 . Navarro como máximo anotador (22 puntos).
El miércoles en cuartos nos espera Serbia que se deshizo por un punto de Croacia.