LJGA (Liga de la Justicia GA)

30 08 2010

Introducción:

Para los que no juguéis a ManagerZone, he de aclarar un par de cosas con respecto a este artículo. Recientemente he sido nombrado GA (Game Assistant), encargado de vigiliar el cumplimiento de las normas del juego en distintas facetas. La idea de este relato de ficción surgió de mi primera actuación como GA, y de que me estaba (ya lo terminé) leyendo Hitman de Garth Ennis, donde sale mencionada (y criticada) la JLA, de ahí este texto. Hay referencias a diversos miembros del juego que seguramente no se comprendan, siempre se puede preguntar. Lo que sí se me ha hecho notar es que el gato que se menciona en la segunda línea es de Schrodinger, no de Heisenberg. Lo mantengo para poder meterle una pulla al personaje que lo dice. Espero que, pese a los inconvenientes, disfrutéis del relato.

I

–   No va a funcionar.

–   No lo sabes. Es como el gato de Heisenberg. Si no abres la caja no sabes si está muerto.

–   Es un psicópata, me niego a trabajar con él.

–   Está de nuestro lado.

–   ¿Tú le has visto manejar el banhammer?

–   Sí. Por eso la gente le respeta. Contundente con el enemigo, defensor del usuario de bien.

–   Haz lo que te dé la gana. Si la pifias es responsabilidad tuya. Yo no quiero saber nada.

II

Suena el timbre. Raro. Casi nadie sabe dónde estoy, y el que lo sabe avisa previamente. Huele mal. Puedo no abrir, pero aun así cojo el 45. Hice instalar una cámara. Veo quién es. Y a quién ha traído. No me gusta nada. Hablo por el interfono:

– ¿Por qué coño no has avisado Mr. Elvorand?

–  Porque no tenía intención de venir.

–   ¿Es quien creo que es?

–    No, es Houdini venido del otro mundo – sarcasmo innecesario.

–   Entrad.

Suben. Voy preparando el equipo necesario. Siempre tengo el equipo de contingencias listo pero esta vez me va a dar tiempo a llevarme más cosas. Según entran por la puerta, estoy cargando el fiel banhammer en mi petate.

–   ¿Qué haces?

–   Largarme. Ahora que Bat Garrick sabe donde vivo he de buscarme otro refugio.

–   Tranquilo – dice Garrick con voz conciliadora – tenemos que hablar.

–   No sin un abogado.

–   No vengo a eso. En serio. ¿Podemos pasar?

Gruñido afirmativo. Se sientan y me veo obligado a ofrecerles algo Por fortuna rehúsan, no tengo ganas de preparar nada. Me siento y espero a que digan algo.

–   Bien, ¿vamos al grano?

–   Sí, no me gustan las visitas.

–   Un par de los miembros de la LJGA  lo dejan. Queremos que te unas al equipo.

Me lo quedo mirando. Bat Garrick es el MA de por aquí. No, no significa Mala Actitud, sino Maestro Asistente, el nombre pijo para jefe de policía. La LJGA es un grupito de superhéroes que se dedican a la paz, la justicia y el amor en el mundo MZ. Al menos de nuestra zona, ya que creo que existe una LIJGA (Liga Internacional de la Justicia GA) Lo del GA creo que es para disimular. Para no llamarse GEO’s, que tiene connotaciones negativas. Una pandilla de niñatos con superpoderes. Justo mis favoritos. Así que la respuesta está clara:

–                No.

–                Se te da bien el trabajo de la Fuerza de Ataque. ¿Por qué no ir un nivel más lejos?

–                ¿Tú has visto qué cara me pone La Masa cada vez que me ve?

–                Tragará. Se la pone a todos los nuevos.

–                He oído cosas. Como que me va a aplastar si alguna vez me cruzo con él.

–                Sabe que eres bueno. Además, después del entrenamiento tendrás no sólo el banhammer, sino el martillo interdimensional.

–                ¿Ése con el que machacáis al enemigo y lo mandáis a un vacío infinito?

–                El mismo.

Me lo pienso. Siempre he querido probar el jodido martillo. Tiene que ser una pasada. Y es de uso limitado. Pero no me gusta contar con una única arma.

–                Quiero poder llevar todo mi arsenal. Si no, no hay trato.

–                Puedes llevar lo que te dé la gana

–                Y como se queje La Masa, voy fuera.

–                Tranquilo. No se quejará, y si lo hace no lo oirás.

–                Hecho.

–                Bien. Te incorporas mañana a primera hora. Firmamos el contrato, te presento a los chicos y empiezas.

–                Vale. Y ahora si no os importa, marchaos. Tengo que prepararme.

Se largan sin quejas ni protestas. Me dan la mano y me quedo solo. Aún quedan horas, pero necesito mentalizarme, entrenar y dormir.

III

Veamos. Reviso el equipo. Dos 45. AK. Cuchillos. Granadas. Banhammer. Camiseta negra con calavera blanca. Gabardina. Pantalones. Botas. Gafas de sol. Munición. Sí, creo que estoy listo.

Llego puntual. Aún así, Garrick espera. Junto a él un tipo al que conozco de vista. Me lo presentan como el nuevo fichaje. Muy acertado, aunque desconozco los superhabilidades del tío. Se hace llamar opera_singer. Yo le llamo Enrico Caruso. Fue analista de Bolsa para el periódico local, por lo que ahora le harán rastrear posibles chanchullos. Es bueno, pero parece acobardado por mi presencia.

Pasamos al edificio principal. Una recepcionista con la misma vida que un recién enterrado saluda al grupo con un vago ademán. Dos tipos delante de un detector de metales me echan su mejor mirada de “Pásate un pelo y te freímos, cabrón” mientras se disponen a bloquearme el paso. Garrick niega imperceptiblemente. Me dejan. He de admitir que el tío tiene clase. Montamos en un ascensor mientras me preparo para el recibimiento. Ni dos horas de boxeo y ejercicio físico han hecho que libere la tensión de la visita de anoche y la idea de este momento.

Lo sabía. En la entrada, La Masa y La Cosa. Los tipos de últimas voluntades. Ya puedes conformarte con lo que te dan. Y la gente se acojona y lo acepta. No me extraña, con la pinta que tienen. Ambos me dan la mano, sin decirme nada y mirándome a los ojos. El Rostro de Ariel La Cosa es inescrutable. David la Masa Manson en cambio no deja de transmitir odio con su mirada. Por suerte para él, dejé de tener la telepatía de Hitman, del que sólo conservo la habilidad del manejo de armas. Más cordiales se muestran los detectives, aunque no mucho. Son como Starsky y Hutch con poderes extraordinarios. El uno, le0, detecta a los malos con su mirada de rayos X, el otro, Rafa, los envuelve en su Spider-tela de araña. Hay uno que no sé a qué se dedica, el tal Sargothy. Al menos ha tenido la decencia de no sacarme sus garras de adamantium. Al que no he visto es al que llaman Hornet (a saber por qué), creo que es la versión masculina de Susan Storm, la mujer invisible.

Una vez me han presentado a casi todos, Garrick me conduce a mi despacho. Compartido. Me presentan a Apollo Carmona. No me parece mal, mientras haga su trabajo y me deje en paz. Lo que no sé es por qué no está su amor Midnighter.

Seguirá en The Authority. El jefe me enseña un ordenador encendido y dice:

–                Ahí tienes tu trabajo.

–                ¿Contestar mensajes? ¿Ahora voy a dedicarme al consultorio de la señorita Pepis?

–                Primero tienes que ganarte nuestra confianza. Además necesitas el adiestramiento previo. Y no hay nadie libre hasta dentro de unos días.

–                Cojonudo. La próxima vez que me la metas doblada desaparezco después de clavar tus pelotas en una pica.

–                Será digno de ver cómo lo intentas. Al trabajo.

Se larga sin más. Me quedo mirando la pantalla de ordenador. Al final me rindo y le digo a Apollo:

–                ¿Sabes cómo funciona esto?

IV

Estoy harto. Llevo horas aquí respondiendo consultas absurdas. Hay algunos que necesitan que les sujetes la chorra mientras mean o son incapaces de apuntar dentro. Tengo el culo cuadrado y los músculos entumecidos. Paso de todo. Apago el ordenador y me preparo para salir. Nadie se opone, excepto La Cosa:

–                ¿Adónde vas?

–                Fuera. Necesito acción.

–                Aún no tienes el adiestramiento.

–                No lo necesito. Tengo un montón de armamento por si no te has dado cuenta.

–                Hay enemigos a los que no te puedes enfrentar con esas armas.

–                Tranquilo, si tengo problemas, te silbaré.

–                Llévate uno de estos – me lanza un aparato – recoge tus mensajes de voz y los transmite vía mail a los miembros y como mensaje telefónico, tanto de texto como de voz. Primero graba un mensaje con tu voz para que te identifique.

–                Interesante. Mañana os veo.

Dos horas. Todo quieto. Una noche mala para la acción. He visto a varios de la Fuerza de Ataque. Nos hemos saludado como de costumbre. Nada de cháchara inútil. Cada uno sigue su camino. Hasta que suena una alarma. Corro hacia el lugar, pero la FA se ha encargado de ello. Banhammer y listo.

–                ¿Qué era?

–                Un chantajista de la Mafia. Dona X y tendrás superpoderes. Martillazo y fuera.

–                ¿Clon?

–                No lo sé, pero podría. Hay rastros de algo.

–                Déjamelos.

Me acerco al lugar de los rastros. No he visto nunca uno, pero parecen proxys. Se está camuflando para entrar en la dimensión MZ. Todo apunta a un clon. Anoto los datos y los guardo. Puede que La Cosa tenga razón y esto esté por encima de mis habilidades. De momento.

Me he metido en la Zona Internacional. Es el lugar donde conviven los diversos sectores del mundo MZ. Apenas entro cuando lo veo. Un tipo feo, gordo, con un cartel de publicidad fraudulenta. Me ve. Intenta escapar. Un 45 vuela el cartel. El banhammer hace el resto. Me agacho a examinar lo que sobra. No me puedo creer lo que veo. Tendría que comprobarlo si hay un tercer asalto, el cual no tarda en llegar, por la misma zona. Oigo la alarma y el inconfundible impacto del banhammer. Corro. Me han dejado las pruebas. Premio. No está cambiando de forma, sólo de antifaz. Hace falta ser idiota. Cazarle será un juego de niños. Aunque de momento no será cosa mía.

Hay dos ataques más y confirman el patrón. Recopilada toda la información, abro el transmisor y mando un mensaje:

–                Tenemos un clon, publicidad fraudulenta. Camuflaje por proxy. Ha dejado huellas muy evidentes. Os paso los datos y me piro.

El informa va para el equipo completo. Incluso se me ocurre incluir al gran jefazo, Thor Wenseslao. El tipo viene del sector norte, aunque sé de buena tinta que le pirra el pulpo a la gallega. No creo que aparezca, pero tiene poder suficiente para hacer el trabajito. Aunque lo más seguro es que lo considere nimiedades para gente de baja categoría. Bastante tiene él con el gobierno de la dimensión. Seguro que es otro capullo estirado.

V

Hay sorpresa al llegar al curro. Visita. Ni más ni menos que el pez gordo. Supongo que querrá hablar conmigo. Está al lado de Bat Garrick. Tal como presumía parece un pijo estirado, con músculos y un martillo. Supongo que Mjollnir. Pura fachada, esa arma se maneja casi sola, los bíceps son para fardar. Habría que verlo en un uno contra uno, ambos desarmados. El fulano me da la mano y me dice:

–                Gracias por el informe, me he encargado personalmente del tema.

–                ¿Ah sí? ¿No habrá sido una molestia?

–                ¡Al contrario! ¡Hacía siglos que no lo hacía, me ha sentado de miedo!

–                Entonces, ¿por qué no invita a un pulpo na feira con unos padrones y un Martín Códax?

El jefazo se descojona:

–                Ya veremos, ya veremos. – y se aleja con Garrick.

Es extraño. Quizá me haya precipitado al juzgar al sujeto. Al menos de primeras parece simpático. Y quién sabe, podría ser un poderoso aliado. Sin embargo, la voz de La Masa me saca de mis cavilaciones:

–                No te fíes de él, le encanta aparentar. – y se larga.

Qué críptico. Mi cerebro vuelve a su estado de alerta. Aún no sé dónde me he metido. Sólo espero que no me tengan todo el día contestando correos. No soy el teléfono de la esperanza.

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