Ciencias vs Letras

17 05 2010

Esta semana se ha vuelto a dar uno de esos casos en los que te viene un artículo de la nada. Le decía el domingo pasado a mi compañero de redacción tatuteam que estaba sin ideas para el siguiente número, que me había quedado en blanco. Él sugirió varias posibilidades, pero al final, los propios acontecimientos de mi vida son los que han impulsado este artículo, retomando una vieja idea que tenía ya previamente.

Ando pegándome con una asignatura llamada Literatura y Ciencia para mi doctorado, y en concreto con un libro de George S. Rousseau, que recopila varios de sus ensayos sobre el sistema nervioso, sus estudios y su aplicación  en la literatura del siglo XVIII, los cuales resultan bastante esclarecedores sobre ciertos aspectos de la literatura de dicho siglo, en especial la de la llamada Age of Sensiblility (Edad de la sensibilidad) y que suele fecharse entre 1740 (con la publicación de Pamela de Richardson) y 1800 (con la aparición de la segunda edición de las Lyrical Ballads de Wordsworth y Coleridge, por primera vez con su famoso prefacio, y que se toma como referencia del inicio del Romanticismo). Al final de uno de ellos, el autor abogaba por la creación de nexos de unión entre Literatura y Ciencia, a sabiendas de que aún eran pocos los que siguieran tal postura, y muchos más los que se oponían a la misma, allá por el año 89.

La portada del libro en cuestión

Pero más que el libro de Rousseau, fue una entrevista en Internet la principal causante de este artículo. Trasteando por el blog del TZE, encontré un interesantísimo blog (La Ciencia y sus Demonios) de ciencia, donde entrevistaban a Carlos Elías,   profesor de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid, así como licenciado en Químicas. En ella, Elías explica el desinterés general por la ciencia, a pesar de la cantidad de publicaciones que hay, y acusa a periodistas y cineastas de la mala imagen que tiene el público general de los científicos, achacándolo a que los periodistas son de Ciencias Sociales, que han sido incapaces de estudiar Ciencias Puras y que eso les causa un rencor que luego utilizan para causar la mala imagen de los científicos. A raíz de ello, se ha iniciado un interesantísimo debate entre los lectores del blog, y, salvo la excepción de algún exaltado, las opiniones generales eran que, si bien es cierto que los científicos están mal considerados, en especial los investigadores, que están muy mal pagados, Elías está equivocado en su enfoque de echarle la culpa “a los de letras”, que como investigadores también están puteados (y más cuando un lector apuntaba que el libro de Elías “La Razón Estrangulada” no hacía ese hincapié en el desprestigio que le hace la prensa a la ciencia, sino un análisis muy crítico de los propios problemas de la ciencia), y que la raíz del problema es del sistema educativo, no de la gente.

El debate entre ciencias y letras es bastante viejo, y tiene dos dimensiones, a mi entender. Una es a nivel general, amplio, como la que se debate en el blog citado, y otra entre la gente, en plan de cachondeo. Pero cuando el segundo invade al primero, se producen  situaciones como las vistas en los comentarios del blog. Una cosa es que entre amigos haya el típico pique entre unos y otros (yo mismo lo he tenido), pero no pasa más de las típicas bromas en plan: “los de ciencias sois unos tal y cual y no tenéis ni idea de esto y aquello”/ “Los de letras sois esto y aquello y no tenéis ni idea de X o Y”, unas risas, dos cervezas y todos tan amigos. Pero si el debate en la esfera pública se centra en cuestiones tan banales, en vez de solucionar problemas sólo nos ponemos unos en contra de otros y eso no favorece a nadie.

Ya he hablado in extenso de los problemas del sistema educativo, pero hay que incidir de nuevo en ello: por mucho que se empeñen los políticos nuestro sistema educativo es un desastre, bajando cada vez más el nivel de exigencia y quitando contenidos de la mayoría de las asignaturas. Lo que sí es cierto es lo que dice Elías: los estudiantes de Ciencias tienen asignaturas de letras en sus bachilleratos (lengua, inglés, filosofía, historia) mientras que los de letras no tienen ninguna asignatura de Ciencias, y que las matemáticas de los bachilleratos de Administración son mucho más flojas que las de los bachilleratos de ciencias puras. Pero de ahí a meterse con el nivel intelectual de los estudiantes y licenciados de ciencias sociales es cometer un error importante. Si los estudiantes de humanidades no tienen nivel en ciencias no es por incapacidad, sino por una mezcla de falta de contenidos y poca motivación de quien tiene que impartirlos. Y si simplemente es cuestión de que el estudiante no esté dotado para las ciencias, no significa que sea idiota. Cada uno estamos mejor dotados para unas cosas que para otras, sin más. Y las cuestiones del rencor y el odio, aparte de no tener cabida, puede darse a la inversa: después de sufrir las humillaciones de sus compañeros en los años de instituto tachándole de cerebrito, friki y cosas peores, los de Ciencias ahora se ensañan con sus antiguos atormentadores. Pero repito, semejante círculo vicioso de odio y resquemor no lleva a ninguna parte. Es absurdo. Mientras nosotros nos dedicamos nuestros esfuerzos en acuchillarnos unos a otros, en Inglaterra, por ejemplo, debatían allá por 2006, por qué llevaban 3 años sin que un inglés ganara un Nobel en ciencias. En la tele y en prime time. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

No comparto las opiniones de Elías (en la foto) sobre el intelecto inferior de los estudiantes de Ciencias Sociales

En mi caso, la cosa es extraña. Por un lado, me faltan conocimientos de ciencias, pero a la vez, de cultura clásica. Yo hice el bachillerato de Administración, por lo que tuve matemáticas durante todo el bachillerato. Hasta tercero de ESO (el equivalente al 1º de BUP) tuve unas notas excelentes en matemáticas. El curso siguiente tuve muchos problemas para aprobarlas, raspadas. Los logaritmos neperianos fueron mi tumba. Era capaz de entender la teoría, pero a la hora de aplicarla había una conexión que mi cerebro no hacía. No sé si era incapacidad, o desidia propia (soy de letras, decía yo, rindiéndome después de un rato). Al menos no creo que fuera culpa de la profesora, que explicaba la teoría bien, paso a paso en la pizarra, y yo la seguía sin problemas. Por otro lado, dejé física y química después de tercero de ESO, a pesar de que en las pocas veces que fui al laboratorio (y me decían que yo era afortunado, iba un par de veces al mes) la profesora, a la que recuerdo con cariño a pesar de que decían que era muy dura (aclaro, sólo nos daba laboratorio), me decía que trabajaba bien en el laboratorio. Y me gustaba lo que hacíamos allí. Pero al final lo dejé. Me iban más las letras. Pero aún así, decidí hacer el bachillerato de administración, dejando de lado el griego y el latín. Y el segundo, aunque no lo parezca, me hubiera ayudado en mi carrera, porque aunque el inglés sea una lengua germánica, el latín, lengua oficial de la Iglesia, tuvo su influencia en el paso del inglés antiguo al inglés medio, o para entender las citas que usaba Coleridge en su Biographia Literaria. Así que me he quedado en un punto intermedio, y la verdad, no estoy demasiado satisfecho, pues estoy pez en ciencias, aunque me interesan, y tengo la impresión de que hubiera dominado el latín, pues sin estudiar era capaz de distinguir a qué declinación pertenecía un nombre (eso sí, declinar lógicamente no sabía). Total, que a mis 25 tacos podría tener más conocimientos en más áreas de los que tengo. Y no por capacidad intelectual, lo que me deja con cierto sabor agridulce.

Pero retomando el tema principal, creo que ambos sectores son productivos e importantes para la sociedad en general, y que estos debates bizantinos sobre cuál de las dos ramas del conocimiento es imprescindible o no lo único que hacen es desviarnos del objetivo principal de la cuestión, y es procurar que las generaciones actuales y futuras tengan un conocimiento decente de ciencias y letras, y que esos contenidos no se pierdan en luchas internas absurdas y en un sistema educativo deficiente. Y mal va la cosa en ambos frentes, sobre todo en el segundo. Miedo me da pensar en el futuro.

Bonus Track:  Gracias a estekiki por este estupendo vídeo sobre escuela y creatividad:

P.D: He tenido que hacer varias correcciones al pasar este artículo al blog. No recordaba uno tan mal redactado, supongo que será cosa de estar escuchando la radio a la vez. Pido disculpas.

Anuncios

Acciones

Information

One response

27 12 2011
azahara1414

Me ha encantado el artículo, muy completo, la verdad. Comparto tu opinión acerca del tema, creo que ni una vertiente ni la otra del conocimiento es mejor o más imprescindible: simplemente son diferentes, y ambas muy necesarias.

Por eso tengo un blog dedicado a ello 😉 cienciasvsletras.wordpress.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: