Dejad que me motive solo

31 05 2010

En pleno zafarrancho informativo sobre Mourinho y su fichaje por el Madrid (en el momento de escribir esto aún no hay nada, quién sabe cuando lo leáis) apareció en la página del As un decálogo con la forma de trabajar del entrenador luso. Aparte de que los chicos de la web podrían cuidar un poco la presentación haciendo que coincidan encabezamientos y párrafos (en dos de ellos no encaja), hubo un detalle que me llamó la atención:

Leed aquí:

Previo. Música motivadora y sí a la concentración

Que les ponga las pilas a sus jugadores no significa que eluda la complicidad con ellos. De hecho, utiliza la música para unir al grupo y evitar la aparición de camarillas. En el Chelsea, les pedía a sus hombres que eligieran una canción y luego la cantaban todos a coro antes de empezar los partidos de la Premier. En el hotel (él sí es partidario de las concentraciones) no quiere distracciones ni permite la entrada de aficionados que busquen autógrafos y fotos. Por supuesto, también estás prohibidas las visitas y la ingesta de alcohol en las habitaciones. El que incumple, traiciona al grupo…

Motivación colectiva, un aliciente para el triunfo

Más que la concentración es lo de la música lo que me llama la atención. No es la primera vez que veo que un equipo o selección hace algo similar. Si mal no recuerdo, la España de Gasol, Reyes, Navarro, Calderón y cía era uno de los combinados de los que hablo: elegían una canción, normalmente un éxito de moda, y lo convertían en un himno particular que cantaban todos juntos. Y eso me lleva a pensar que yo sería un pésimo jugador de equipo. Supongo que el por qué es obvio. Yo encuentro terriblemente inspirador el riff que se desata en este tema a partir del segundo 12, mientras que la gente diría más bien lo contrario:

Pero bueno, vayamos por pasos. ¿Qué debería tener una canción motivante? Supongo que depende de cada uno, pero algunos parámetros mínimos se podrían establecer. Uno de ellos sería el ritmo, que debe ser alegre y vivo, sin ser especialmente rápido. Eso descartaría un buen puñado de canciones, desde los hipnóticos riffs que Tony Iommi escribió para Black Sabbath a las cargantes baladas pop, pasando por el The End de los Doors, que es un temazo, pero no encaja. Eso conlleva una ventaja, y es que, como diría Garth Ennis en su parodia infernal de Titanic: Todo tiene su lado bueno. Aquí no canta Celine Dion. También debería de tener un estribillo coreable, ser sencilla de cantar y que suene de vez en cuando por ahí. Por ejemplo ésta:

Me diréis que es demasiado cañera para el gusto de la gente. Y que sonar suena poco por ahí. Hagamos la prueba con otra:

Un clásico de los bares irlandeses. Pero igual la gente la tira para atrás, porque no suena mucho por la radio, tiene mucha letra y va bastante rápida si no dominas el inglés (y más con acento irlandés). Vamos con un tercer intento:

Otro tema rápido, enérgico, corto y con un estribillo coreable y fácil de aprender. Pero alguien me dirá que hace años que no suena eso, y que aún así le parece demasiada letra. Mi última apuesta sería:

Letra reducida a su mínima expresión, estribillo cantable hasta el infinito, energía como para levantar a un muerto de su tumba y dura un par de minutos. Y es relativamente nueva. Y la puedes encontrar en la peli de Infiltrados.

Pero no. Siempre salen canciones pop de moda, de esas que le gusta a mucha gente y a mí me motivan a suicidarme. Por tanto veo que no sería un buen compañero de equipo. No podría cantar canciones que no me gustan, y si lo hiciera, no me estimularía. Al final el propósito del ejercicio se perdería. De ahí que diga que no sería un buen jugador de equipo. Mientras todo el mundo hace piña para lograr un objetivo común, la victoria, yo no conseguiría integrarme.

Puedo trabajar en grupo. Ya lo he hecho y soy capaz de ello. Tanto si me asignan una tarea específica como si el esfuerzo es colectivo, tengo la capacidad suficiente como para llevar a cabo mi cometido sin ningún problema. Pero seamos sinceros, nunca hemos hecho eso de cantar cancioncitas todos juntos ni fines de semana en el campo campero como el que organiza el Sr Burns para motivar a los empelados de la central, y que casi acaba en un alud. El objetivo de la celebración de dichos eventos se me escapa: se supone que deberíamos ser gente lo suficientemente responsable para saber cuál es nuestra función y cumplirla. Pero siempre suelen surgir roces, resentimientos y similares que hagan que el ambiente laboral se enrarezca. De ahí que se promueva este tipo de actividades colectivas. Pero mientras se hagan cosas que a mí no me gusten, mal lo llevamos.

Sólo en Los Simpson fomentar el espíritu de equipo puede llevar a la muerte

Es por eso que prefiero trabajar solo. Toda la responsabilidad recae sobre mí, asumo todo lo bueno y todo lo malo, nadie se ve beneficiado o perjudicado por mi actuación y no tengo que estar pendiente de Fulano, Mengano o Perentano. Y no necesito actividades de grupo para elevar mi ánimo. Me vale este tema a todo volumen:

Un mosh bien borrico y a comerse el mundo. Lo demás es superfluo.

Bonus Track: Un buen puñado de canciones que motivan:

Eluveitie – Inis Mona

Finntroll – Trollhammaren

B.B King & Eric Clapton – Riding with the King

Tankard – Die with a beer in your hand

Amon Amarth – Twilight of the Thunder God

Necrophobic – Sacrificial Rites (El solo a partir del minuto 3:29 levanatría a un muerto de su tumba)

Marduk – Christraping Black Metal

Vital Remains – Dechristianize (con la intro de O Fortuna. El punteo a dos guitarras a partir del minuto 4:45 tiende a volatilizar mi mente)

Exodus – The Atrocity Exhibition (Matadora la parte que comineza en 7:41)

Nevermore – Born

Iced Earth – Wolf (Imbatible el alarido de Matt Barlow en 0:45)

Avulsed – Sick, Sick Sex

Benediction – Grind Bastard (una de mis favoritas)

Faltarían muchas otras, pero esta selección es suficiente

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El Punto sobre la Coma ed 7 (vlog de rexo)

26 05 2010

La dictadura del periodista deportivo





Odio todo esto

24 05 2010

Ese es el título de la columna que Spider Jerusalem se ve obligado a escribir para el periódico “La Palabra” a fin de poder ganar pasta y cumplir con sus obligaciones contractuales tras haberse pasado 5 años viviendo como un anacoreta en las montañas (y de paso, quedándose sin blanca).

Pero mejor echar el freno que ya veo que os habéis perdido (la mayoría, al menos, aunque presiento que tal vez dudo sepa de lo que hablo). Spider Jerusalem es el protagonista del cómic Transmetropolitan, de Warren Ellis (guiones) y Darick Robertson (dibujos). Publicado a finales de los 90 y primeros de los 2000, esta serie de sesenta números se convirtió en el buque insignia de la editorial Vertigo, tras el fin de la que es mi vaca sagrada del mundo del cómic, Predicador. Hace poco me dio por releer los 31 números que se hallan en mi posesión, y he disfrutado la experiencia más aún incluso que la primera vez. He de decir que me pillé de saldo esos números, por lo que no tengo toda la saga, aunque ahora la esté reeditando Planeta tras adquirir los derechos que tenía Norma Editorial, pero lo está haciendo número a número, para sacar más tajada que con los volúmenes recopilatorios. A pesar de que no me he terminado toda la serie (he leído un par de esos tomos recopilatorios, posteriores a esos 31 números, que andan en la biblioteca) creo que puedo hacer un artículo honesto sobre la misma.

Uno de los co-cradores de la serie, Warren Ellis

La serie se sitúa en un futuro indeterminado, en una metrópolis gigante de los USA llamada simplemente “La Ciudad”. Con un aire a la versión de Los Ángeles que nos ofrecía Blade Runner, pero más corrupta, degradada, violenta e inmoral, La Ciudad ofrece todo tipo de perversiones y drogas, al tiempo que se forma una nueva Iglesia cada hora. El protagonista, Spider Jerusalem, odia todo esto, pero a la par lo necesita. Un lunático, psicópata, malhablado, violento, drogadicto, amoral y crudo periodista en busca de la verdad, cueste lo que cueste. Aunque para encontrar dicha verdad no dudará en emplear cualquier método (violencia, gas fuente, su archiconocido disruptor intestinal, capaz de producirte la madre de todas las diarreas). Acompañado de las que él llama sus asquerosas ayudantes (primero Channon, luego Yelena, luego las dos), su cobertura de la campaña electoral entre La Bestia, el actual presidente, al que Spider intento destrozar en la anterior campaña sin resultado (lo que dio pie a un artículo de 8.000 palabras de nuestro periodista bastardo favorito consistente en 8.000 repeticiones de la palabra mierda) y el candidato de la oposición, El Sonriente, un tipo que esconde más cosas de las que expresa con su eterna sonrisa, servirá para publicar uno de los libros que tiene pendientes (el motivo de su regreso de su autoimpuesto exilio), montones de quebraderos de cabeza (y pingües beneficios) para su editor Mitchell Royce y problemas inesperados para el periodista y su equipo.

Sin duda, Spider es el protagonista total del cómic, aunque no por ello el único personaje carismático. Su estampa es inconfundible: calvo, cuerpo totalmente tatuado (el cual vemos desnudo en tal vez demasiadas ocasiones) sempiterna ropa negra, el tatuaje de la araña en la calva y sobre todo, sus gafas especiales, capaces de hacer fotos y cuyo cristal derecho es rectangular y verde y el izquierdo redondo y rojo, aunque en los primeros momentos de la saga nos aparezca con una increíble mata de pelo y barba a lo ZZ Top que recuerdan tanto a Alan Moore (el guionista de los comics de Watchmen y V de Vendetta) que la referencia no puede ser casual en mi opinión. Spider requiere siempre de inspiración y fuma como un cosaco (en ese futuro se han desarrollado agentes anti cancerígenos que permiten echar humo como un carretero sin tanto riesgo para la salud) y consume estupefacientes de todo tipo, además de ser adicto a la pornografía (está salido y lleva años sin mojar debido al aislamiento). Es una especie de Arturo Pérez-Reverte desquiciado, con la mala leche cínica del Dr. House y el toque de drogadicto pasado de rosca de Renton (Ewan McGregor) en Trainspotting. Un jodido bastardo, como se llama el blog de mi hermano (tomad publicidad encubierta), y a la vez, un crack, un fenómeno, un tipo de los que me gustan a lo Tony Montana.

Así vieron por primera vez a Spider en USA, en España se usó otra portada

Pero más allá del propio personaje, hay un par de cosas que me gustaría comentar sobre la serie. Una es el cuadro social que pinta Warren Ellis con sus guiones. Por muy futurista que sea la ambientación de la serie, hay demasiados aspectos que recuerdan al mundo actual y no por casualidad. La confrontación entre lo depravado y lo espiritual es bastante clara: al tiempo que podemos encontrarnos todo tipo de prácticas sexuales, aparecen nuevos cultos cada hora, como ya hemos citado, al cual más absurdo, (la visita de Spider a una convención de nuevas religiones es bastante reveladora) es bastante parecida, aunque evidentemente exagerada y satirizada, a la situación que vivimos en nuestros días. Otros aspectos que no escapan a la ácida mirada de Ellis son la corrupción y el circo político, bien plasmado en las elecciones que cubre el protagonista y su equipo, el aborregamiento de las masas, y la miseria de la que los gobiernos no se ocupan y que Spider está encantado de mostrarnos. Incluso uno hablaría de la propia neurosis de los escritores en general, y cómo la adicción a las sustancias puede ayudarles a la par que los destruyen. En este caso, el episodio donde Mitchell Royce comenta que Spider necesita que le odien para escribir, pero como su columna se ha vuelto popular y la gente le adora, necesita de las drogas para seguir esputando su odio inveterado por la sociedad es sintomático de la necesidad de autodestrucción que sufren algunos autores (como ya describí en otro artículo)

El otro punto a tratar me atañe más de cerca y se refiere al modo de escribir de Jerusalem, a la vez que al título de la Torre de esta semana. El periodista ficticio vuelca todo su odio y su crudeza en unas columnas que van directas a la yugular del lector, sin condescendencias. Y hay veces en las que me gustaría imitar su estilo. Poder decir lo que pienso sin tapujos, ni cortapisas o censura. Desplegar lo peor de mí, directo, sucio, bilis negra y vómito maloliente que ponga en su sitio a más de un indeseable que pulula por la faz de la Tierra. Cortante, duro, sin metáfora ni ironía, sólo violencia desatada. Si tuvierais la oportunidad de leer la letra que recientemente escribí para mi banda, (cosa que de momento os está vedada por razones obvias) os sorprendería el ver una faceta distinta de lo habitual. Tal vez sea por eso lo que me impulsa, aparte de lo musical, a estar en la banda en la que estoy. Pero también me gustaría aplicarla a mi columna semanal, desahogar todo el lado salvaje que llevo dentro. Pero dos razones lo impiden. Una es la normativa que me impone el propio juego, y que me lleva a no tratar temas polémicos o bordearlos de la manera más sutil posible (este texto, por ejemplo, pasará por manos de los jefes, por voluntad propia, a sabiendas de que alabo ciertas conductas no deseables con menores de por medio). La otra es mi propia ética: ¿no sería digno de un hipócrita criticar a los juntaletras escupebilis que pululan en la prensa rosa y la deportiva y luego usar sus mismos recursos para defender mis tesis? Eso es lo que me coarta. Pero no creáis que no me tienta decirle cuatro cosas a según qué políticos, periodistas e indeseables varios que se benefician de “lo que vende” cuando deberían estar en el paro. Y el deseo es intenso y acuciante. Como le dice el loco del desierto Johnny Lee Wombat a Jesse Custer, el Predicador, hacia el final del arco argumental Guerra bajo el Sol: “Antes o después, llega un momento en que sólo quieres gritarle al mundo que se joda”.





El Punto sobre la Coma Ed 6(66) (vlog de rexo)

18 05 2010

Juan Merengue y Joan Culé analizan la temporada





Ciencias vs Letras

17 05 2010

Esta semana se ha vuelto a dar uno de esos casos en los que te viene un artículo de la nada. Le decía el domingo pasado a mi compañero de redacción tatuteam que estaba sin ideas para el siguiente número, que me había quedado en blanco. Él sugirió varias posibilidades, pero al final, los propios acontecimientos de mi vida son los que han impulsado este artículo, retomando una vieja idea que tenía ya previamente.

Ando pegándome con una asignatura llamada Literatura y Ciencia para mi doctorado, y en concreto con un libro de George S. Rousseau, que recopila varios de sus ensayos sobre el sistema nervioso, sus estudios y su aplicación  en la literatura del siglo XVIII, los cuales resultan bastante esclarecedores sobre ciertos aspectos de la literatura de dicho siglo, en especial la de la llamada Age of Sensiblility (Edad de la sensibilidad) y que suele fecharse entre 1740 (con la publicación de Pamela de Richardson) y 1800 (con la aparición de la segunda edición de las Lyrical Ballads de Wordsworth y Coleridge, por primera vez con su famoso prefacio, y que se toma como referencia del inicio del Romanticismo). Al final de uno de ellos, el autor abogaba por la creación de nexos de unión entre Literatura y Ciencia, a sabiendas de que aún eran pocos los que siguieran tal postura, y muchos más los que se oponían a la misma, allá por el año 89.

La portada del libro en cuestión

Pero más que el libro de Rousseau, fue una entrevista en Internet la principal causante de este artículo. Trasteando por el blog del TZE, encontré un interesantísimo blog (La Ciencia y sus Demonios) de ciencia, donde entrevistaban a Carlos Elías,   profesor de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid, así como licenciado en Químicas. En ella, Elías explica el desinterés general por la ciencia, a pesar de la cantidad de publicaciones que hay, y acusa a periodistas y cineastas de la mala imagen que tiene el público general de los científicos, achacándolo a que los periodistas son de Ciencias Sociales, que han sido incapaces de estudiar Ciencias Puras y que eso les causa un rencor que luego utilizan para causar la mala imagen de los científicos. A raíz de ello, se ha iniciado un interesantísimo debate entre los lectores del blog, y, salvo la excepción de algún exaltado, las opiniones generales eran que, si bien es cierto que los científicos están mal considerados, en especial los investigadores, que están muy mal pagados, Elías está equivocado en su enfoque de echarle la culpa “a los de letras”, que como investigadores también están puteados (y más cuando un lector apuntaba que el libro de Elías “La Razón Estrangulada” no hacía ese hincapié en el desprestigio que le hace la prensa a la ciencia, sino un análisis muy crítico de los propios problemas de la ciencia), y que la raíz del problema es del sistema educativo, no de la gente.

El debate entre ciencias y letras es bastante viejo, y tiene dos dimensiones, a mi entender. Una es a nivel general, amplio, como la que se debate en el blog citado, y otra entre la gente, en plan de cachondeo. Pero cuando el segundo invade al primero, se producen  situaciones como las vistas en los comentarios del blog. Una cosa es que entre amigos haya el típico pique entre unos y otros (yo mismo lo he tenido), pero no pasa más de las típicas bromas en plan: “los de ciencias sois unos tal y cual y no tenéis ni idea de esto y aquello”/ “Los de letras sois esto y aquello y no tenéis ni idea de X o Y”, unas risas, dos cervezas y todos tan amigos. Pero si el debate en la esfera pública se centra en cuestiones tan banales, en vez de solucionar problemas sólo nos ponemos unos en contra de otros y eso no favorece a nadie.

Ya he hablado in extenso de los problemas del sistema educativo, pero hay que incidir de nuevo en ello: por mucho que se empeñen los políticos nuestro sistema educativo es un desastre, bajando cada vez más el nivel de exigencia y quitando contenidos de la mayoría de las asignaturas. Lo que sí es cierto es lo que dice Elías: los estudiantes de Ciencias tienen asignaturas de letras en sus bachilleratos (lengua, inglés, filosofía, historia) mientras que los de letras no tienen ninguna asignatura de Ciencias, y que las matemáticas de los bachilleratos de Administración son mucho más flojas que las de los bachilleratos de ciencias puras. Pero de ahí a meterse con el nivel intelectual de los estudiantes y licenciados de ciencias sociales es cometer un error importante. Si los estudiantes de humanidades no tienen nivel en ciencias no es por incapacidad, sino por una mezcla de falta de contenidos y poca motivación de quien tiene que impartirlos. Y si simplemente es cuestión de que el estudiante no esté dotado para las ciencias, no significa que sea idiota. Cada uno estamos mejor dotados para unas cosas que para otras, sin más. Y las cuestiones del rencor y el odio, aparte de no tener cabida, puede darse a la inversa: después de sufrir las humillaciones de sus compañeros en los años de instituto tachándole de cerebrito, friki y cosas peores, los de Ciencias ahora se ensañan con sus antiguos atormentadores. Pero repito, semejante círculo vicioso de odio y resquemor no lleva a ninguna parte. Es absurdo. Mientras nosotros nos dedicamos nuestros esfuerzos en acuchillarnos unos a otros, en Inglaterra, por ejemplo, debatían allá por 2006, por qué llevaban 3 años sin que un inglés ganara un Nobel en ciencias. En la tele y en prime time. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

No comparto las opiniones de Elías (en la foto) sobre el intelecto inferior de los estudiantes de Ciencias Sociales

En mi caso, la cosa es extraña. Por un lado, me faltan conocimientos de ciencias, pero a la vez, de cultura clásica. Yo hice el bachillerato de Administración, por lo que tuve matemáticas durante todo el bachillerato. Hasta tercero de ESO (el equivalente al 1º de BUP) tuve unas notas excelentes en matemáticas. El curso siguiente tuve muchos problemas para aprobarlas, raspadas. Los logaritmos neperianos fueron mi tumba. Era capaz de entender la teoría, pero a la hora de aplicarla había una conexión que mi cerebro no hacía. No sé si era incapacidad, o desidia propia (soy de letras, decía yo, rindiéndome después de un rato). Al menos no creo que fuera culpa de la profesora, que explicaba la teoría bien, paso a paso en la pizarra, y yo la seguía sin problemas. Por otro lado, dejé física y química después de tercero de ESO, a pesar de que en las pocas veces que fui al laboratorio (y me decían que yo era afortunado, iba un par de veces al mes) la profesora, a la que recuerdo con cariño a pesar de que decían que era muy dura (aclaro, sólo nos daba laboratorio), me decía que trabajaba bien en el laboratorio. Y me gustaba lo que hacíamos allí. Pero al final lo dejé. Me iban más las letras. Pero aún así, decidí hacer el bachillerato de administración, dejando de lado el griego y el latín. Y el segundo, aunque no lo parezca, me hubiera ayudado en mi carrera, porque aunque el inglés sea una lengua germánica, el latín, lengua oficial de la Iglesia, tuvo su influencia en el paso del inglés antiguo al inglés medio, o para entender las citas que usaba Coleridge en su Biographia Literaria. Así que me he quedado en un punto intermedio, y la verdad, no estoy demasiado satisfecho, pues estoy pez en ciencias, aunque me interesan, y tengo la impresión de que hubiera dominado el latín, pues sin estudiar era capaz de distinguir a qué declinación pertenecía un nombre (eso sí, declinar lógicamente no sabía). Total, que a mis 25 tacos podría tener más conocimientos en más áreas de los que tengo. Y no por capacidad intelectual, lo que me deja con cierto sabor agridulce.

Pero retomando el tema principal, creo que ambos sectores son productivos e importantes para la sociedad en general, y que estos debates bizantinos sobre cuál de las dos ramas del conocimiento es imprescindible o no lo único que hacen es desviarnos del objetivo principal de la cuestión, y es procurar que las generaciones actuales y futuras tengan un conocimiento decente de ciencias y letras, y que esos contenidos no se pierdan en luchas internas absurdas y en un sistema educativo deficiente. Y mal va la cosa en ambos frentes, sobre todo en el segundo. Miedo me da pensar en el futuro.

Bonus Track:  Gracias a estekiki por este estupendo vídeo sobre escuela y creatividad:

P.D: He tenido que hacer varias correcciones al pasar este artículo al blog. No recordaba uno tan mal redactado, supongo que será cosa de estar escuchando la radio a la vez. Pido disculpas.





¿El fin de Carrusel?

15 05 2010

El pasado miércoles por la mañana nos encontramos con un rumor en el que se decía que Paco González había sido destituido como
director de Carrusel Deportivo.

Mis ojos no daban crédito a lo que se decía. ¿Una broma de mal gusto?
Pero el rumor era real, y por desavenencias con los directivos decidían apartarlo y suspenderle de empleo y sueldo.
¿Cómo podría ser que los directivos de la Cadena SER pusieran en juego la continuidad de una fórmula con tanto éxito?
No en vano Carrusel Deportivo es líder absoluto y uno de los pilares básicos de la cadena. No debieron calibrar correctamente las consecuencias que a corto y medio plazo podría tener una medida así…

Aunque pareciera increible así había sucedido, y en la red social Twitter se sucedían comentarios de compañeros suyos, y los seguidores de Carrusel empezaban a movilizarse en otra de las redes sociales Facebook. Se crearon algunos grupos de apoyo, Muestras de apoyo a Pacoy de hecho uno de ellos en pocas horas duplicaba los seguidores del grupo oficial (unos 30 000 el oficial y bajando, más de 60 000 el principal grupo de apoyo y subiendo).
También varios medios de información varios se hacían eco de la noticia. Incluso en alguno de ellos se convertía en la noticia más visitada del día.

Era el día de la final de la Europa League e iba a ser un  carrusel sin su director , servidor estuvo escuchándolo y se notaba la tensión en el ambiente, no había el mismo buen rollo habitual, y es que no era para menos tiene que ser muy duro trabajar así y no poder hacer ni decir nada.

Sólo el saludo inicial de Pepe Domingo Castaño (otro de los pilares del programa), y un saludo a Paco por parte de Pepe Ribagorda al que llamaron para preguntarle por el Atlético.

La emisora daba un plazo de 72 horas al presentador para presentar alegaciones, ese plazo cumplía hoy y todo apunta que la situación no se va a reconducir. Por lo pronto el Carrusel del sábado será sin él.

¿Qué pasará a partir de ahora? ¿Se ha terminado un ciclo de carrusel?  ¿Se irá Paco con parte de su equipo a otro lado? ¿Se reconducirá la situación? Sólo el tiempo lo dirá. Por ahora sólo me cabe agradecer a todo el equipo de Carrusel por tantas tardes de fútbol y buenos momento durante tantos años.

¡¡¡ GRACIAS y viva Carrusel Deportivo !!!





El Punto sobre la Coma Ed 5 (vlog de rexo)

11 05 2010